Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados del presidente Donald Trump, se reunieron este domingo en Kiev con el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski, tras sostener conversaciones el sábado con Vladímir Putin en Moscú. Es la primera vez que ambos emisarios visitan la capital ucraniana; hasta ahora habían viajado ocho veces a Moscú.
La ronda de contactos coincidió con un cese temporal de hostilidades: Putin decretó una pausa en los bombardeos sobre Kiev de tres días, desde el sábado hasta el lunes, y garantizó la seguridad de los enviados estadounidenses. Ucrania anunció una suspensión simétrica de sus ataques contra Moscú durante ese lapso.
Zelenski afirmó, antes del encuentro, que «Ucrania siempre ha mostrado una actitud constructiva y seguirá haciéndolo» y agregó que «se necesitan garantías de seguridad» para acelerar el fin de la guerra. Según adelantó, la próxima ronda de conversaciones sumará a Estados Unidos, Ucrania y los países del llamado E3: Francia, Alemania y el Reino Unido.
En Moscú, el asesor del Kremlin Yuri Ushakov describió la reunión con los enviados como «constructiva, extremadamente franca y basada en la confianza», y aseguró que la delegación estadounidense presentó «una serie de ideas sobre las posibles vías hacia un acuerdo». Ushakov añadió que la parte rusa «expresó su confianza en la consecución de los objetivos fijados», sin precisar cuáles son. Un funcionario de la Casa Blanca, citado por AFP, señaló que ambas partes discutieron «planes sustanciales para los próximos pasos, que se anunciarán en las próximas semanas».
Trump evitó confirmar si el plan implica que Ucrania ceda territorio, algo que había sugerido en el pasado, aunque insistió en que «tenemos una idea para la paz». El presidente estadounidense prometió durante su campaña de 2024 poner fin al conflicto en 24 horas tras asumir en enero de 2025; ninguna de las rondas de negociación impulsadas desde entonces ha prosperado.
El trasfondo bélico persiste pese a la tregua puntual. En la noche del sábado al domingo, Moscú lanzó 108 drones y misiles contra Ucrania, de los cuales la Fuerza Aérea ucraniana dijo haber derribado la mayoría; según esa misma fuente, once localidades fueron alcanzadas. El ejército ruso, por su parte, informó haber neutralizado 258 drones ucranianos lanzados durante la misma noche. Los ataques dejaron tres civiles heridos en Ucrania, según autoridades locales, mientras que en la región rusa de Bélgorod un hombre murió y una mujer resultó herida por un ataque de dron ucraniano contra su vehículo.
El conflicto, que se intensificó de forma dramática con la invasión rusa a gran escala de 2022, atraviesa hoy uno de sus momentos diplomáticos más activos en meses, aunque el escepticismo domina entre la población civil. Iaroslav, un vecino de Kiev de 29 años que no dio su apellido, dijo a AFP que la visita de los enviados «no despierta ninguna esperanza» porque «ya ha habido demasiadas negociaciones» sin resultados. AFP también reportó que los esfuerzos de paz se han visto entorpecidos, según se indicó, por la tensión de Washington con Irán, mientras Moscú y Kiev intensificaban sus ataques de largo alcance.
Conviene mirar los incentivos detrás de esta ronda de contactos. Ni Moscú ni Kiev han cedido en el terreno militar mientras hablan de paz, y la tregua de tres días parece diseñada más para facilitar el tránsito seguro de los negociadores que para sentar bases de un cese duradero. El dato importa más que el ruido: ocho visitas a Moscú y ninguna hasta ahora a Kiev revela dónde Washington ha concentrado su capital diplomático.
Para Zelenski, la incorporación de Francia, Alemania y el Reino Unido a la próxima ronda es una señal de que Kiev busca anclar cualquier acuerdo a garantías europeas verificables, no solo a promesas bilaterales. La historia sugiere cautela: los anuncios de «planes sustanciales para las próximas semanas» han acompañado rondas previas que terminaron sin acuerdo. El verdadero test no será la foto en Kiev, sino si el calendario que ambas partes dicen tener se traduce en compromisos que resistan la próxima oleada de drones.

