El Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú convocó el 10 de agosto de 2026 al embajador de la Federación de Rusia en Lima, Alekséi Ushakov, para exigir información precisa sobre los ciudadanos peruanos retenidos en territorio ruso en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania.
El ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Espá, transmitió durante la reunión el interés personal de la presidenta Keiko Fujimori en conocer la ubicación de los afectados. Calificó la demanda como «un derecho humano a la información que reconoce la comunidad internacional». Junto a los funcionarios diplomáticos participaron representantes de las familias, quienes expusieron la falta de datos oficiales sobre el paradero de sus seres queridos.
El viceministro Eric Anderson fue directo: «el Perú no va a olvidar ni despreocuparse de los peruanos estén donde estén». Exhortó a las autoridades rusas a entregar información actualizada caso por caso.
El balance oficial es severo. Según cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores, 459 ciudadanos peruanos se enlistaron en el conflicto. De ese universo, se registran 11 fallecidos, 114 desaparecidos y 3 capturados por el ejército ucraniano. A la fecha, 31 peruanos han sido evacuados desde Rusia: 28 han retornado al país y 3 permanecen en Europa por decisión propia.
Dentro de esa cifra de evacuados, cuatro jóvenes fueron repatriados en las últimas semanas tras escapar de un proceso de reclutamiento forzado. Dos regresaron a finales de julio y dos más llegaron en los primeros días de agosto. El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y el Ministerio de Salud brindaron asistencia integral a los repatriados. En total, la Cancillería ha celebrado más de 25 reuniones de coordinación con familias y ha enviado un delegado especial a Moscú.
Las autoridades reiteraron la alerta sobre ofertas laborales fraudulentas que derivan en trata de personas o reclutamiento ilegal, y recordaron que la Constitución peruana exige autorización previa del Gobierno para prestar servicio militar a un Estado extranjero.
Para asistencia consular en Rusia se habilitaron los números +7 985 389 06 60 y 8 985 389 06 60. En el caso de Ucrania, el contacto de emergencia es +48 601 083 987, gestionado desde Varsovia.
Conviene mirar los incentivos. La convocatoria al embajador ruso es un gesto diplomático necesario, pero el peso real de la gestión recae sobre familias que llevan meses sin respuesta oficial de Moscú. El dato importa más que el ruido: de 459 enlistados, solo 31 han salido. La brecha entre ambas cifras mide, con precisión incómoda, los límites del aparato consular frente a una potencia que no tiene incentivo alguno para facilitar la salida de combatientes extranjeros en medio de una guerra activa.
Lo que está en juego es un principio elemental: la protección consular efectiva, no declarativa. Lima ha acumulado reuniones y comunicados; lo que las familias necesitan son repatriaciones. La historia sugiere cautela respecto a las promesas de cooperación de Moscú, y el Gobierno peruano haría bien en explorar con urgencia canales alternativos —terceros países, organismos internacionales— antes de que el número de fallecidos supere al de evacuados.



