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Oriente Medio y África

Líbano acusa a Israel de abrir fuego durante el despliegue en zonas piloto del acuerdo de cese al fuego

El Ejército libanés advierte que los disparos israelíes «obstaculizarán» la implementación de las etapas pactadas. Washington respalda el proceso como garante del acuerdo marco.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricamartes 21 de julio de 2026

El Ejército de Líbano denunció este martes que fuerzas israelíes abrieron fuego durante las operaciones de despliegue en la localidad de Zautar el Gharbiyé, cerca de Nabatiyé, en lo que constituía la primera acción sobre el terreno para tomar el control de las llamadas zonas piloto.

En un comunicado difundido en redes sociales, las fuerzas libanesas señalaron que «durante la ejecución de la operación de despliegue por parte de las unidades militares, las fuerzas de ocupación israelíes abrieron fuego cerca de estas unidades». El texto advierte que el incidente «obstaculizará» la implementación de las etapas de despliegue en las áreas experimentales.

El operativo se enmarca en el acuerdo firmado en junio entre Líbano e Israel para el cese de las hostilidades. El pacto contempla la retirada del Ejército israelí de ciertas zonas del sur de Líbano, aunque esa retirada definitiva queda condicionada al desarme efectivo de Hezbolá. Estados Unidos participa como garante del proceso, apoyando y acompañando al grupo militar libanés para garantizar la aplicación general del acuerdo marco.

Las partes acordaron en principio dos zonas piloto cuya seguridad será asumida «gradualmente» por el Ejército de Líbano, siempre que Israel perciba que existen las garantías de seguridad necesarias. El despliegue de este martes era precisamente el primer test práctico de ese mecanismo escalonado.

El dato importa más que el ruido. Lo ocurrido en Zautar el Gharbiyé no invalida por sí solo el acuerdo, pero sí expone la fragilidad del mecanismo de verificación: un proceso que depende de la confianza mutua entre partes que llevan meses en conflicto armado difícilmente puede sobrevivir a incidentes de este tipo sin un arbitraje externo robusto y creíble.

Conviene mirar los incentivos. Israel condiciona su retirada al desarme de Hezbolá, una variable que el Estado libanés no controla por completo. Líbano, por su parte, necesita mostrar capacidad soberana sobre su propio territorio para que el acuerdo tenga sentido político interno. Ambas lógicas son comprensibles; el problema es que se mueven en tiempos distintos. La presencia estadounidense como garante es el único factor que hoy mantiene alineados esos intereses divergentes. Si Washington pierde tracción o atención sobre el expediente, el calendario de retirada y despliegue podría desintegrarse antes de que las zonas piloto demuestren ser viables. La historia sugiere cautela ante acuerdos cuya implementación depende más de la buena fe que de mecanismos vinculantes.

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