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León XIV alerta a Europa contra el rearme y el repliegue nacional

En Metz, el papa pidió sacrificar posiciones por la paz, defendió el derecho internacional y cuestionó la lógica de la escalada militar. Su mensaje cae en un momento en que Europa aumenta el gasto en defensa y busca respuestas frente a Ucrania, Rusia y la presión interna de los nacionalismos.
Europalunes 28 de septiembre de 2026

El papa León XIV pidió este lunes a Europa «sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz» y advirtió contra «la ilusión del rearme» durante un discurso en Metz, en el cierre de su viaje a Francia. También reclamó dignidad en unas relaciones internacionales que describió como «cada vez más bárbaras».

El mensaje llegó en un contexto cargado. Las fuentes lo sitúan entre la guerra en Ucrania, el auge de la extrema derecha europea y la imprevisibilidad del presidente de Estados Unidos Donald Trump. León XIV sostuvo además que en Europa «ha reaparecido la guerra» y la llamó una nueva «inútil masacre» que causa víctimas civiles cada día.

El pontífice dijo que es necesario «comprometerse en un diálogo paciente», mostrar «audacia en la negociación» y estar dispuestos a ceder posiciones por la paz. También afirmó que las relaciones entre personas y entre estados se vuelven cada vez más «bárbaras» y que se desprecia el valor de la palabra dada, mientras se presume de «la mentira y el engaño».

En uno de los pasajes más políticos de su discurso, León XIV aseguró que «el derecho internacional y el multilateralismo» son «el mejor antídoto contra la voluntad de dominación». La frase encaja con una Europa que, al mismo tiempo, aumenta su gasto militar frente a una Rusia descrita en las fuentes como «cada vez más desafiante».

El Papa llamó además a «integrar como en la propia familia» a migrantes y refugiados. Esa línea se suma a otros mensajes de su viaje, en los que insistió en convivir «con dignidad y paz» con los migrantes y en la importancia de la religión en el espacio público.

La elección de Metz también tuvo carga simbólica. La ciudad está en una región que Francia y Alemania se disputaron desde finales del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial, y allí nació Robert Schuman, uno de los llamados «padres fundadores» de la UE. El Vaticano busca beatificarlo.

En la sala, el presidente francés Emmanuel Macron pidió recuperar el «coraje de sus padres fundadores» y no ceder al «repliegue» ni al «regreso de los nacionalismos». Pero, según las fuentes, pocos de sus pares de la Unión Europea escucharon ese llamado. La oficina de Macron indicó que se invitó a los mandatarios de los 27 países de la UE y de las instituciones comunitarias, aunque solo acudieron los dirigentes de Luxemburgo y la presidenta de la región alemana de Sarre, Anke Rehlinger.

León XIV también se prepara para una última misa y otro baño de masas. Los eventos celebrados en París y en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes atrajeron a 1,3 millones de fieles en este país laico, según el Vaticano. En sus apariciones, el pontífice se ha mostrado sonriente y cordial, entre aclamaciones, celulares alzados, bendiciones de bebés y banderas del Vaticano.

Conviene mirar los incentivos. El Papa habla de paz, multilateralismo y límites a la lógica militar justo cuando Europa debate cuánto pagar por su seguridad. Su advertencia recuerda que el rearme tiene costos políticos y materiales, pero también que la soberanía no se defiende solo con proclamas. Si el continente quiere evitar otra espiral de fuerza, necesitará algo más que gestos: instituciones firmes, disciplina y voluntad de negociación.

La historia sugiere cautela. Europa nació de ruinas y de acuerdos difíciles; abandonar esa lógica sería caro. Para los contribuyentes, el dilema es claro: más gasto militar puede dar sensación de protección, pero también puede alimentar una burocracia de seguridad sin resolver el problema de fondo. El equilibrio entre defensa y paz sigue siendo, como siempre, una prueba de gobierno.

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