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Le Pen recupera la elegibilidad y vuelve a ser favorita para el Elíseo en 2027

La Corte de Apelaciones redujo la inhabilitación a 15 meses, de los cuales ya han transcurrido más de 12. Las encuestas la sitúan entre el 34% y el 36% de los apoyos, por encima de cualquier rival.
Imagen ilustrativa
Europadomingo 12 de julio de 2026

Un tribunal francés reconfiguró en pocas horas la carrera presidencial de 2027. La Corte de Apelaciones confirmó la condena penal de Marine Le Pen por malversación de fondos europeos, pero redujo la sanción de inelegibilidad a 15 meses, de los cuales ya han transcurrido más de 12. El resultado práctico es que la líder de Agrupación Nacional podrá competir en los comicios de abril de 2027.

La propia Le Pen despejó cualquier duda pocas horas después, en declaraciones a TF1: «No hay escenario en el que yo no sea la candidata de la Agrupación Nacional». Las encuestas recogidas por el diario Les Échos la sitúan entre el 34% y el 36% de los apoyos, cifras que, según Bruno Jeanbart, vicepresidente de OpinionWay, no solo no se deterioraron tras el fallo sino que mejoraron con el anuncio de su candidatura.

El tablero que se reordena

Durante más de un año, Jordan Bardella operó como el «plan B» de Agrupación Nacional: joven, mediático y sin el peso judicial que arrastraba Le Pen. Según el politólogo Gaspard Estrada, de Sciences Po en París, Bardella «queda desplazado, pero no debilitado de manera definitiva». La jerarquía interna del partido se restablece en torno a Le Pen, y Bardella pasa a cumplir un rol distinto: posible jefe de campaña de facto, figura de movilización juvenil y eventual primer ministro en caso de victoria. «La diferencia es que ya no controla el calendario», apunta Estrada.

La pregunta que organizaba la elección —quién reemplaza a Le Pen— cede paso a otra más directa: ¿puede Le Pen ganar finalmente el Elíseo?

Tobillera, recurso y narrativa

La condena incluye vigilancia electrónica, pero Le Pen anunció recurso ante la Corte de Casación, y ese recurso suspende la ejecución de varias partes de la pena mientras se resuelve el proceso. Estrada advierte que el impacto será «más simbólico que logístico, al menos por ahora». Para sus adversarios, la imagen de una candidata presidencial condenada es políticamente costosa; para su base, refuerza la narrativa de persecución judicial por parte del «sistema». El analista señala que en primera vuelta esa narrativa probablemente consolida a sus votantes, pero en segunda vuelta puede dificultar la captación de moderados.

Las ventajas que Le Pen conserva

Estrada identifica tres activos decisivos. Primero, una notoriedad construida desde 2012, con una base electoral estable y tres campañas presidenciales de experiencia. Segundo, el dominio del relato emocional del partido: para sus votantes encarna una batalla prolongada contra las élites políticas, mediáticas y judiciales. Tercero, ha logrado, según sus propias palabras recogidas por el analista, «desdemonizar» parcialmente a Agrupación Nacional y presentarla como opción de poder, no solo de protesta.

Bardella ofrecía renovación generacional y menor carga histórica, pero aún no ha demostrado, según Estrada, que pueda sostener solo «una campaña presidencial larga, dura y altamente personalizada».

Conviene mirar los incentivos. Una candidata con condena penal firme pero elegible, encabezando las encuestas con doce puntos de ventaja sobre el campo, no es un fenómeno de protesta: es una opción de gobierno que el establishment francés lleva años intentando contener con instrumentos judiciales y electorales. El dato importa más que el ruido: cada vez que el aparato institucional ha intentado cerrarle el paso, Le Pen ha salido fortalecida ante su electorado. La pregunta para 2027 no es si llegará a segunda vuelta —las encuestas ya lo dan por descontado— sino si el bloque de contención que la ha derrotado en 2017 y 2022 logrará reconstituirse en tiempo y forma.

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