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Lavrov exige liberar a Maduro y cuestiona el bloqueo a Cuba en la ONU

El canciller ruso presentó en Nueva York una defensa de Maduro, de Cuba y de la postura de Moscú sobre Ucrania. El episodio exhibe, otra vez, cómo la ONU sirve de tribuna para choques de poder más que para resultados verificables.
Imagen generada con IA
Internacionaldomingo 27 de septiembre de 2026

Serguéi Lavrov exigió este sábado la liberación de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y pidió también el levantamiento del bloqueo a Cuba durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso afirmó que Estados Unidos «invadió Venezuela» y capturó a Maduro y a su esposa, a quienes describió como sometidos a «detención extrajudicial» en una prisión estadounidense. Añadió que el derecho internacional exige respetar las inmunidades de altos funcionarios estatales.

Según AFP, Lavrov insistió en que Moscú «exigimos la pronta liberación del dirigente venezolano y su esposa y pedimos que no se vuelvan a repetir estos excesos en el futuro». Su planteamiento se produjo cuatro días después de que Donald Trump destacara en la ONU la operación para arrestar a Maduro el 3 de enero en Caracas.

Trump dijo el pasado martes que Estados Unidos entró en una base militar «fuertemente custodiada» y arrestó al «proscrito dictador y criminal Maduro». Añadió que desde entonces «cientos de presos políticos han sido liberados» y que Washington trabaja por «un mejor futuro para los venezolanos».

En la misma sesión en Nueva York, Lavrov defendió además a Cuba. Sostuvo que la isla enfrenta una «desesperada situación humanitaria» y que está bajo «una presión sin precedentes por parte del vecino del norte». Pidió «levantar el bloqueo marítimo a la Isla de la Libertad y todas las restricciones al comercio con Cuba» y excluir al país de la lista de Estados que patrocinan el terrorismo.

El canciller ruso también se refirió al conflicto palestino. Dijo que Rusia cree que «llegó la hora de solucionar el principal problema de Medio Oriente: garantizar un Estado al pueblo palestino sobre la base de las numerosas decisiones de la ONU». Admitió que no alberga esperanzas de unidad entre las fuerzas palestinas y afirmó que Moscú quiere que esos grupos se limiten a objetivos políticos.

Sobre Gaza, denunció que hace casi un año el Consejo de Seguridad aprobó un plan de paz propuesto por la Casa Blanca y que allí «siguen muriendo ancianos, mujeres y niños». Además, señaló que en la orilla oeste del río Jordan el Ejecutivo israelí amplía su actividad colonizadora y advirtió que, si esa tendencia continúa, fundar un Estado palestino será imposible.

Lavrov también acusó a Europa de oponerse sistemáticamente a los proyectos de paz en Ucrania. Dijo que Europa busca bloquear las conversaciones respaldadas por la administración Trump y afirmó que Moscú y Washington se reunieron esta semana en Nueva York, donde él conversó con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.

Prometió que «se lograrán los objetivos de la operación militar especial» en Ucrania, que se eliminará la amenaza a la seguridad rusa y que se restablecerá la paz. En paralelo, en las últimas 24 horas ataques rusos y ucranianos causaron al menos 16 muertos, según reportes de ambos países.

Kiev informó de seis muertos en bombardeos del Kremlin en Sumi, Zaporiyia y Dnipropetrovsk, donde una joven de 17 años figura entre las víctimas. Las autoridades rusas, por su parte, contabilizaron diez muertos.

La secuencia ilustra una constante del orden internacional actual: las grandes potencias siguen usando la ONU como escenario de propaganda, presión y veto moral, no como una maquinaria eficaz de resolución. Conviene mirar los incentivos. Cuando la diplomacia se convierte en teatro, el costo lo pagan los países atrapados entre discursos maximalistas y hechos consumados.

Para los contribuyentes y para quienes todavía creen en instituciones predecibles, el problema es claro: la retórica sustituye al resultado, y el resultado rara vez llega. La historia sugiere cautela ante los comunicados grandilocuentes; lo decisivo sigue siendo quién controla el terreno, quién impone sus condiciones y quién termina absorbiendo el costo humano y fiscal de cada conflicto.

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