La selección argentina de fútbol publicó este martes en su cuenta oficial de Weibo —que suma 2,6 millones de seguidores— un mensaje en el que ofreció donar materiales a los afectados por las inundaciones en Guangxi, región meridional de China golpeada por el tifón Maysak.
El comunicado precisó que la donación incluiría «vasos, toallas, ropa y mochilas, entre otros artículos» destinados a apoyar «la recuperación y reconstrucción tras el desastre». El equipo pidió además la colaboración de aficionados y canales locales para identificar socios que faciliten la distribución en las zonas damnificadas.
El texto invocó el vínculo construido durante el torneo: la selección describió el apoyo de los hinchas chinos como una «fuerza muy alentadora» y afirmó querer «devolver ese apoyo» antes de las semifinales.
La respuesta en la red social fue inmediata. Unas diez horas después de la publicación, el mensaje acumulaba más de 1.300 respuestas y 26.000 'me gusta'. La etiqueta «La selección argentina quiere donar material a Guangxi» registró 22,73 millones de lecturas. Varios usuarios recordaron que, durante el terremoto que afectó a la provincia de Gansu en 2023, el equipo argentino también realizó donaciones.
El contexto es severo. Las inundaciones asociadas al paso del tifón Maysak dejaron en Guangxi al menos 39 muertos y 9 desaparecidos, además de crecidas, roturas de embalses, cortes de electricidad y daños en distintas zonas de la región. Las autoridades chinas movilizaron equipos de rescate y recursos de emergencia, en una semana en que el país encadenó varios episodios de lluvias extremas, deslizamientos y tormentas en diversas provincias.
Weibo es la plataforma equivalente a X en el mercado chino; X permanece bloqueado en el país.
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El gesto trasciende el protocolo habitual de relaciones públicas deportivas. En un contexto donde los vínculos entre América Latina y China se negocian cada vez más en el terreno de la influencia blanda, la selección argentina opera aquí como actor espontáneo de diplomacia civil —sin agenda estatal visible, sin intermediación burocrática—, apoyándose en el capital de simpatía acumulado durante el torneo.
Conviene mirar los incentivos: la popularidad del fútbol argentino en China es un activo genuino, construido partido a partido, no por decreto. Que ese capital se convierta en ayuda concreta a damnificados ilustra cómo la libre iniciativa —en este caso, la de un equipo deportivo actuando por voluntad propia— puede movilizar solidaridad con una eficacia que el aparato estatal raramente iguala en velocidad ni en resonancia emocional.



