La primera dama de Nueva York, Rama Duwaji, viajará a Siria y Líbano a partir del 20 de septiembre con una escolta de agentes del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) financiada por los contribuyentes, según informó el New York Post citando fuentes con conocimiento del operativo.
La oficina del alcalde Zohran Mamdani confirmó el viaje y la presencia policial. «Ante la firme recomendación del NYPD, el equipo de seguridad de la primera dama la acompañará cuando viaje a visitar familia en Siria y Líbano», dijo la portavoz Dora Pekec. La oficina no ofreció detalles adicionales sobre el itinerario ni aclaró si el viaje tiene algún componente oficial.
Una fuente citada por el Post fue más directa: «No es un asunto oficial. No está haciendo nada por la ciudad.» Ambos países figuran en la lista «Do Not Travel» del Departamento de Estado por condiciones peligrosas.
El viaje contrasta con una salida anterior: el mes pasado, Duwaji viajó al extranjero sin protección policial. Según la misma fuente, fue la primera dama quien solicitó la escolta para este nuevo desplazamiento.
Dov Hikind, fundador de Americans Against Antisemitism y ex asambleísta de Brooklyn, cuestionó la decisión. «Estamos poniendo a los oficiales de policía en peligro. Serán vistos como los malos. Son zonas de guerra», declaró, según recoge el Post. Hikind añadió, en sus propias palabras, que Duwaji «recibirá una bienvenida de héroe».
Duwaji, artista sirio-estadounidense de 29 años cuyos padres son originarios de Damasco, se describe en su sitio web como «Syrian Illustrator». En 2019 participó en una residencia artística en Beirut. El mes pasado co-organizó un retiro espiritual pro-palestino en la isla francesa de Córcega, y anteriormente estuvo como «artista en residencia» en un taller en Mallorca. La oficina del alcalde confirmó que en esos viajes no hubo escolta policial.
El Post también documentó una serie de publicaciones en redes sociales: en 2015, Duwaji escribió que Tel Aviv «no debería existir» y llamó «ocupantes» a sus residentes; en 2013, siendo adolescente, usó una expresión racial ofensiva. En abril emitió una disculpa por el «daño» causado por esas publicaciones, aunque según el Post no expresó arrepentimiento específico por el contenido anti-Israel. El alcalde Mamdani ha defendido a su esposa argumentando que es una «persona privada».
El Post señala además que Duwaji creó material gráfico para el capítulo neoyorquino de los Democratic Socialists of America en el marco de la campaña «PalestineOnTheBallot.com», orientada a apoyar candidatos que rechazaran financiamiento del AIPAC y respaldaran el llamado Not on Our Dime Act.
La lectura que importa. El episodio concentra dos preguntas que los contribuyentes neoyorquinos tienen derecho a hacerse. Primera: ¿a quién protege el aparato estatal y a qué costo? Desplazar agentes del NYPD a zonas de conflicto para custodiar un viaje familiar privado es un uso del erario que exige justificación pública, no una frase de portavoz. Segunda: la distinción entre «persona privada» y primera dama se vuelve insostenible cuando el viaje activa recursos públicos. El cargo no es electivo, pero los costos sí son reales.
Conviene mirar los incentivos. Una administración que invoca la privacidad para blindar a su cónyuge de escrutinio no puede, al mismo tiempo, movilizar fondos públicos en nombre de esa misma persona sin rendir cuentas. El dato importa más que el ruido: no es el destino lo que define el problema, sino la ausencia de transparencia sobre quién paga, cuánto y por qué.



