Larry Kudlow, presentador de Fox Business y exdirector del Consejo Económico Nacional bajo la primera administración Trump, reclamó esta semana un recorte al impuesto sobre ganancias de capital como parte de un posible tercer proyecto de reconciliación presupuestaria que requeriría solo 50 votos republicanos más el voto de desempate del vicepresidente Vance.
El argumento central de Kudlow es doble. Primero, que los propietarios de vivienda no deberían tributar sobre la inflación acumulada, sino únicamente sobre la apreciación real del activo. Segundo, que las exenciones vigentes —250.000 dólares para solteros y 500.000 dólares para parejas que declaran conjuntamente— no se han actualizado desde 1997, hace casi treinta años. Su propuesta es elevarlas a 500.000 y un millón de dólares, respectivamente.
Para ilustrar el efecto fiscal de un recorte, Kudlow citó al ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, quien señaló que cuando se redujo el impuesto durante su gestión, la recaudación por ganancias de capital saltó de 60.000 millones a 200.000 millones de dólares. «¿Debería pagarse impuesto sobre la inflación? Si no se paga sobre la inflación, de repente hay un interés mucho mayor en invertir», dijo Gingrich, según recoge Kudlow.
El diagnóstico del mercado inmobiliario que ofrece el columnista es concreto: la tendencia histórica de ventas de viviendas existentes ronda los cinco millones anuales, pero en años recientes cayó a cuatro millones, una contracción de un millón de unidades al año. Kudlow sostiene que la carga fiscal sobre las ganancias actúa como cerrojo: los propietarios de nidos vacíos —familias cuyos hijos ya crecieron y cuya casa resulta demasiado grande— no venden porque no pueden afrontar una factura fiscal de hasta 500.000 dólares, originada en buena medida, argumenta, por la inflación acumulada durante la administración Biden.
Indexar el impuesto a la inflación, concluye Kudlow, «desbloquearía probablemente un millón de viviendas para la venta a un precio razonable» y mejoraría la asequibilidad para las generaciones más jóvenes. Además de la reforma fiscal, menciona como factores complementarios la reducción de tipos hipotecarios, la desregulación local y el cierre de la frontera, citando un documento del Banco de la Reserva Federal de Dallas según el cual la ola migratoria explicó aproximadamente el 30 por ciento del crecimiento de los precios de la vivienda.
Para que la propuesta prospere, Kudlow reconoce que se necesita liderazgo del líder de la mayoría del Senado, John Thune, y convencer al propio presidente Trump, quien hasta ahora ha centrado su agenda de reconciliación en el proyecto de ley de identificación de votantes SAVE America y en el refuerzo del gasto militar.
La lectura de Continente. El debate sobre las ganancias de capital lleva décadas atrapado en un falso dilema: se presenta como un privilegio para los ricos cuando, en realidad, el principal damnificado del statu quo es el propietario de clase media que compró su casa hace treinta años y hoy enfrenta una factura fiscal inflada por el exceso de gasto público y de emisión monetaria. Conviene mirar los incentivos: un sistema que penaliza la rotación de activos no solo es injusto, sino económicamente ineficiente, porque retiene oferta en un mercado que la necesita con urgencia. La evidencia histórica citada —recaudación que se triplica tras el recorte— sugiere que el argumento de «menos impuesto, menos ingreso fiscal» no sobrevive al escrutinio empírico. El dato importa más que el ruido ideológico.



