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KOICA abre puntos de acopio en Bogotá para zonas del terremoto ignoradas por el Estado

La Agencia de Cooperación Internacional de Corea recibe donaciones en especie y dinero en dos centros comerciales del norte de la capital, con destino a las poblaciones que el Gobierno nacional ha priorizado menos en su respuesta al sismo del 10 de agosto.
Imagen ilustrativa
Las Américasviernes 14 de agosto de 2026

La Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) activó una campaña de recolección de ayudas en Bogotá tras el terremoto registrado el lunes 10 de agosto en Colombia. La entidad, adscrita al Gobierno coreano, habilitó dos puntos de recepción en el norte de la ciudad: uno en el centro comercial Andino, en la calle 84A con carrera 12, y otro en Centro 93, sobre la calle 93 con carrera 15. Ambos operan con atención continua hasta las seis de la tarde.

La agencia recibe tanto aportes económicos como insumos en especie. Voceros de KOICA señalaron que la ciudadanía bogotana ha respondido de manera positiva, aunque advirtieron que la demanda supera lo recolectado hasta ahora: «Estamos recibiendo donaciones en especie y económicas para atender la contingencia; las personas están respondiendo de manera afirmativa, pero requerimos mayor cantidad de insumos para enviar a los territorios golpeados».

El esquema de distribución apunta a un criterio geográfico preciso. Las ayudas serán remitidas a las zonas con menor nivel de priorización por parte del Gobierno nacional, es decir, a las comunidades que enfrentan restricciones en el acceso a la asistencia estatal inmediata. El subdirector de la entidad estuvo presente en los módulos de acopio para supervisar el operativo de recepción y logística.

El equipo de la delegación coreana coordina el embalaje y el traslado posterior para garantizar que los elementos lleguen a las comunidades con mayores afectaciones registradas tras el movimiento telúrico.

Conviene mirar los incentivos. Que sea una agencia de cooperación extranjera la que cubra los vacíos dejados por la respuesta oficial no es un dato menor: revela dónde termina la capacidad —o la voluntad— del aparato estatal y dónde comienza la solidaridad organizada desde afuera. Las zonas «menos priorizadas» por el Gobierno no son un eufemismo burocrático; son comunidades reales que, en medio de una emergencia, dependen de que un tercero llene el hueco.

El dato importa más que el ruido. La iniciativa de KOICA es bienvenida y merece reconocimiento. Pero la pregunta que queda abierta es por qué, ante un desastre de esta magnitud, la coordinación estatal deja franjas enteras del territorio sin cobertura inmediata, obligando a la cooperación internacional a actuar como red de seguridad de último recurso. Esa brecha no se cierra con puntos de acopio en centros comerciales del norte de Bogotá; se cierra con instituciones que funcionen.

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