Jorge Heine, exembajador de Chile en China durante el segundo mandato de Michelle Bachelet, cuestionó la forma en que la administración del presidente José Antonio Kast conduce la política exterior en la relación con potencias como Estados Unidos y China.
En entrevista con el programa Desde La Redacción de La Tercera, Heine dijo que la clave del éxito nacional para convertirse en un referente regional ha sido mantener un equilibrio en los nexos con el resto del mundo. A su juicio, el actual gobierno muestra una «tendencia» a una mayor cercanía con Washington respecto de Beijing.
«Yo creo que la clave del éxito de la política exterior de Chile queda muy de la mano con su política de desarrollo. Chile es un país que depende mucho del mercado global, por lo tanto, su política exterior está muy vinculada a nuestra política de desarrollo», afirmó.
Heine agregó que Chile es hoy «en muchos aspectos, el país más desarrollado de América Latina» en parte porque ha mantenido muy buenas relaciones con Estados Unidos y con China. Recordó que Chile es uno de solo seis países que tienen tratados de libre comercio con ambos.
El exembajador subrayó además que «un 40% de nuestras exportaciones van a China» y que Estados Unidos tiene más inversión en Chile, aunque insistió en que ambas relaciones deben preservarse. En ese marco, sostuvo que la adhesión de Chile al Escudo de las Américas no le parece una buena idea.
Su objeción fue frontal. Dijo que le preocupa ver barcos de la Marina de Estados Unidos hundiendo embarcaciones pesqueras en las costas de Ecuador, en anuencia con el gobierno ecuatoriano, y preguntó si Chile quiere ver una escena similar frente a Coquimbo, Antofagasta o Arica, «aduciendo que probablemente llevan drogas sin pruebas al respecto».
También señaló que Estados Unidos presiona por acciones conjuntas con las Fuerzas Armadas latinoamericanas, mientras que «las Fuerzas Armadas en Chile se oponen a eso» y no quieren participar en estas acciones antinarcotráfico.
Heine sostuvo que los carteles de la droga son bandas criminales, pero rechazó la comparación con Al-Qaeda o el Estado Islámico que ha usado Trump. A su juicio, el problema terrorista es uno y el narcotráfico es otro, y se combaten con medios distintos. Para enfrentar a los carteles, dijo, se requiere inteligencia, levantar el secreto bancario y colaboración entre la PDI y el FBI, pero no hundir barcos de pescadores.
El diplomático también criticó la Operación Lanza del Sur, a la que describió como una iniciativa para atacar embarcaciones en el Caribe y el Pacífico Oriental que no ha disminuido ni el consumo ni la existencia de droga en Estados Unidos. «Es puro show», dijo.
La discusión importa porque Chile depende del mercado global y porque una política exterior eficaz no se mide por gestos, sino por resultados. Cuando un país con tratados de libre comercio con Washington y Beijing decide inclinarse, altera incentivos comerciales y estratégicos que tardaron años en construirse.
Conviene mirar los incentivos. Si el costo es erosionar el equilibrio con China sin obtener una ventaja concreta en seguridad o inversión, el beneficio para Chile es dudoso. La política exterior seria protege margen de maniobra; la política de espectáculo lo reduce.
