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Kast viaja a Perú por el cambio de mando de Fujimori mientras Chile enfrenta emergencia climática

El presidente chileno, que en la oposición exigió a Boric suspender giras durante emergencias, parte a Lima con 13.557 damnificados y 41.084 aislados en su propio país. El oficialismo defiende el viaje; la oposición pide presencia en terreno.
Imagen ilustrativa
Las Américaslunes 27 de julio de 2026

El presidente José Antonio Kast abordó este lunes un avión rumbo a Lima para asistir al cambio de mando de Perú, donde Keiko Fujimori asumirá la presidencia en la Casa Pizarro. El viaje se produce mientras un frente de mal tiempo mantiene a 13.557 personas damnificadas y a 41.084 aisladas en Chile, según el último balance de Senapred. Hoy mismo se decretó Alerta Roja para seis comunas de Ñuble por peligro de desborde de ríos, y las clases debieron suspenderse en esa región.

El contraste con su trayectoria opositora es inmediato. En junio de 2024, cuando siete regiones estaban en estado de catástrofe y el entonces presidente Gabriel Boric se encontraba en Europa, Kast escribió en X: «7 regiones en estado de catástrofe y Boric sigue en gira en Europa a 13 mil kilómetros de Chile. Cuando los chilenos están en problemas, la obligación de un Presidente es regresar a su país». En junio de 2023 calificó el viaje de Boric a la Antártica, en medio de lluvias, como «más un capricho que un acto de buen gobierno». Boric suspendió esa gira. Las críticas de Kast se extendieron también a Michelle Bachelet —a quien en 2015 preguntó cuándo visitaría La Araucanía— y a Sebastián Piñera, cuestionado en 2021 por planear una gira a Europa durante restricciones pandémicas.

El oficialismo defiende ahora la decisión. El diputado Marco Antonio Sulantay (UDI), de la región de Coquimbo —una de las más golpeadas—, argumentó que Perú es «un socio estratégico, demasiado importante como para estar ausente en el cambio de mando», y que «los recursos tecnológicos disponibles permiten monitorear en tiempo real en cualquier parte del mundo». Añadió que «el país queda en muy buenas manos bajo la responsabilidad del ministro del Interior, Claudio Alvarado». El plan del gobierno contempla que Kast aterrice este martes en Copiapó, Atacama, y visite también Coquimbo.

Desde la oposición, las críticas apuntan tanto a la ausencia como a la gestión de recursos. La diputada Nathalie Castillo (Partido Comunista) señaló que «habría preferido que el Presidente se quedara en Chile monitoreando» y reclamó que se libere el 2% constitucional para emergencia, contingencia y reconstrucción. El diputado Francisco Crisóstomo (Partido Socialista) calificó de «profundo error» iniciar la gira sin haber visitado previamente Ñuble, donde según su relato se registran cerca de cinco mil personas afectadas, 39 damnificados y 41 viviendas con daños o destruidas, además de rutas interrumpidas y desbordes. Crisóstomo pidió además decretar con urgencia la emergencia agrícola para esa región.

Antes de partir, Kast presidió una reunión de coordinación con los delegados regionales. «La emergencia no se ha terminado. El pronóstico para las próximas semanas es complejo y tenemos que seguir en alerta para enfrentarlo», publicó en X.

Conviene mirar los incentivos. La asistencia al cambio de mando de Fujimori tiene un valor geopolítico real: Chile y Perú comparten frontera, historia comercial y tensiones diplomáticas pendientes, y la presencia del mandatario en Lima es una señal de Estado, no un capricho de agenda. El dato importa más que el ruido: la gira dura menos de 24 horas y el gobierno ha mantenido cadena de mando activa. Dicho esto, quien fijó el estándar más exigente fue el propio Kast, y ese estándar ahora se aplica sobre él. La coherencia entre el opositor y el gobernante es una forma de capital institucional que se gasta o se preserva en los detalles. La historia sugiere cautela: los ciudadanos recuerdan menos la emergencia que la imagen del líder durante ella.

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