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Europa

Junts abandona el aislamiento europeo y se suma al Partido Demócrata Europeo

La formación de Carles Puigdemont cierra años de ostracismo institucional al integrarse en una familia política que defiende el federalismo y la diversidad territorial en la UE.
Imagen ilustrativa
Europalunes 3 de agosto de 2026

Junts per Catalunya se incorporó oficialmente al Partido Demócrata Europeo (PDE/EDP), según anunció la propia formación en un comunicado difundido el 3 de agosto. El partido que preside Carles Puigdemont describe al PDE como una familia política «centrista y con un fuerte compromiso con los derechos civiles y sociales».

La adhesión pone fin a un período de aislamiento internacional que se remonta a 2018, cuando el PDeCAT —formación heredera de la histórica Convergència— fue expulsado del grupo liberal europeo ALDE en plena resaca del referéndum unilateral de independencia del 1 de octubre de 2017. Hasta entonces, Convergència había formado parte de los liberales europeos durante décadas, compartiendo espacio con partidos como Ciudadanos.

Con su ingreso en el PDE, Junts aspira a «reforzar su proyección internacional y su capacidad de incidencia en los debates que marcarán el futuro de la Unión Europea», según el comunicado. La formación subraya que el PDE defiende «una Europa construida sobre la integración europea, el federalismo y el respeto a la diversidad territorial, lingüística y cultural».

El partido considera que su incorporación consolida su «voluntad de trabajar desde la centralidad por una Europa más democrática, más federal y más respetuosa con la diversidad nacional». El PDE, por su parte, señaló que da la bienvenida a Junts por coincidir en «valores y principios».

El movimiento tiene una lectura estratégica evidente: Puigdemont necesita interlocutores institucionales en Bruselas y Estrasburgo en un momento en que su situación judicial en España sigue condicionando su margen de acción política. Pertenecer a una familia europea reconocida otorga credenciales, acceso a redes y, sobre todo, una plataforma desde la que proyectar la causa soberanista ante audiencias que hasta ahora lo recibían como un actor sin anclaje orgánico en el sistema.

Conviene mirar los incentivos. El PDE es una familia modesta en términos de escaños y peso presupuestario dentro del Parlamento Europeo, lo que limita el impacto inmediato de la adhesión. Sin embargo, la señal política es real: Junts deja de ser un partido sin hogar europeo y gana un sello de legitimidad centrista que le permite distanciarse, al menos en el discurso, de los flancos más radicales del independentismo.

El dato importa más que el ruido. La historia de la antigua Convergència dentro del liberalismo europeo muestra que la integración en familias supranacionales puede moderar agendas y abrir canales de negociación que el enfrentamiento frontal cierra. Si ese efecto se produce esta vez —o si Junts usa el PDE únicamente como escaparate— es la pregunta que los próximos meses responderán.

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