Japón venció 2-1 a Venezuela en un amistoso disputado este lunes en Hiroshima, en el marco de la Copa Desafío Kirin, gracias a un penalti cometido por Yangel Herrera sobre Takefusa Kubo en el tiempo de descuento.
El partido arrancó igualado y con pocas ocasiones claras, bajo una intensa lluvia, aunque los ataques japoneses parecían algo más convincentes que los de la Vinotinto. Venezuela rozó el gol en la primera mitad con un remate de cabeza de Bryan Castillo que no llegó a transformarse, y Christian Makoun tampoco logró aprovechar la acción posterior dentro del área.
La segunda parte cambió rápido. Apenas había pasado un minuto cuando Kevin Kelsy marcó para Venezuela tras una jugada que nació en el centro del campo y terminó cerca del palo derecho de Zion Suzuki, que había sustituido a Leo Kokubo en el descanso.
Japón respondió enseguida. En el minuto 49, Junya Ito asistió a Ayase Ueda para el empate, en una jugada que surgió de un contraataque y que devolvió el pulso al encuentro. A partir de ahí, los dos equipos se alternaron en la posesión y en las aproximaciones, con la defensa venezolana conteniendo varios ataques cerca de su área.
Cuando el empate parecía firmado, llegó la acción decisiva. Yangel Herrera cometió una falta sobre Kubo dentro del área venezolana, el árbitro Tim Danaskos señaló penalti y Ueda convirtió desde los once metros el gol de la victoria japonesa.
El encuentro se disputó en el Edion Peace Wing Hiroshima, con aforo para unos 28.500 espectadores. Japón alineó, entre otros, a Leo Kokubo, Zion Suzuki, Junya Ito y Ayase Ueda; Venezuela salió con José Contreras, Nahuel Ferraresi, Yordan Osorio, Jon Aramburu, Yangel Herrera, Kevin Kelsy y Bryan Castillo.
El dato importa más que el ruido: en un amistoso sin urgencia clasificatoria, Japón sacó ventaja de su mayor oficio en el tramo final y convirtió un partido parejo en un triunfo mínimo. Para Venezuela, el desenlace deja una advertencia familiar: competir no basta si la concentración se rompe en los últimos minutos.
Conviene mirar los incentivos. En este tipo de encuentros, la disciplina defensiva y la gestión de los detalles pesan más que la posesión o las intenciones. Japón defendió mejor su área cuando el partido se desordenó; Venezuela, en cambio, terminó pagando con un penalti una pérdida de control que no necesitaba. Esa es, casi siempre, la frontera entre una actuación correcta y una derrota.


