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Italia fuerza la salida parcial de Sinochem de Pirelli: soberanía tecnológica sobre capital chino

El gobierno de Meloni activó su «acción de oro» y el grupo estatal chino reduce su participación del 34,1 % al 20,1 %, cediendo el primer puesto accionarial. La tecnología «Cyber Tyre» estaba en el centro de la disputa.
Imagen ilustrativa
Europaviernes 31 de julio de 2026

El equilibrio entre capital extranjero y soberanía nacional tuvo esta semana un desenlace concreto en Milán. La filial italiana del grupo estatal chino Sinochem, Marco Polo International Italy, anunció la venta del 14 % de Pirelli tras la intervención del gobierno de Giorgia Meloni mediante la llamada «acción de oro», un instrumento que otorga al Estado italiano la potestad de intervenir en operaciones de mercado con compañías consideradas estratégicas.

La operación reduce la participación china en el fabricante de neumáticos desde el 34,1 % hasta el 20,1 %. El comprador de las cerca de 152 millones de participaciones es el millonario checo Michal Strnad, a través de su firma de inversión Lumina Crown, que pagó 6,5 euros por unidad, elevando la transacción a 987 millones de euros. Con ello, Lumina Crown se convierte en el tercer mayor accionista de Pirelli, mientras que MTP-Camfin recupera la primera posición con el 26,5 % del capital.

La historia del grupo chino en Pirelli se remonta a 2015, cuando ChemChina adquirió una participación mayoritaria en la compañía italiana. Tras la fusión de ChemChina con Sinochem en 2021, el control operativo quedó en manos del Estado chino. Roma respondió con una primera «acción de oro» en 2023, motivada en parte por el riesgo de perder acceso al mercado estadounidense si Pekín consolidaba el control total. La segunda intervención, mediante decreto aprobado en abril de este año, fue más incisiva: limitó a los socios chinos a no más de tres consejeros y les vetó los cargos de presidente y consejero delegado.

El elemento técnico que aceleró la decisión del gobierno italiano es la tecnología denominada «Cyber Tyre», un sistema de rueda-sensor capaz de recopilar y transmitir datos en tiempo real sobre el estado de los neumáticos, los hábitos de los usuarios y las condiciones del suelo. Roma la clasifica como activo estratégico sensible. Que esa información fluyera hacia una empresa controlada por el Estado chino era, para el gobierno Meloni, un riesgo inaceptable.

El dato importa más que el ruido. No se trata de proteccionismo industrial ordinario: se trata de datos. La «Cyber Tyre» no es solo una rueda más eficiente; es infraestructura de información sobre movilidad, infraestructura viaria y comportamiento de conductores. En un entorno donde Pekín ha demostrado sistematicamente que las empresas estatales chinas operan como extensiones del aparato de inteligencia del Estado, la distinción entre inversión comercial y vector de influencia se vuelve irrelevante.

Conviene mirar los incentivos. El gobierno italiano no expropió ni cerró la puerta al capital privado extranjero: forzó una recomposición accionarial que coloca a un inversor europeo —el checo Strnad— en una posición relevante y devuelve el control operativo a manos no estatales. Es exactamente el tipo de intervención que los defensores del libre mercado pueden aceptar: mínima en su forma, quirúrgica en su objetivo, orientada a preservar las condiciones de competencia y seguridad que hacen posible la inversión futura.

La historia sugiere cautela respecto a si la operación cierra definitivamente el capítulo chino en Pirelli. Con el 20,1 % restante, Sinochem sigue siendo un accionista relevante. Lo que ha cambiado es la arquitectura de poder dentro de la empresa. Roma ha establecido un precedente claro sobre dónde traza la línea cuando la tecnología estratégica y la soberanía de datos están en juego.

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