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Italia debate prohibir los carruajes de caballos: regulación nacional sobre tradición urbana

Un proyecto presentado por PD, Avs y M5S en la Cámara de los Diputados busca eliminar las botticelle de Roma y otras ciudades turísticas. La norma aún debe recorrer el proceso parlamentario completo.
Imagen ilustrativa
Europalunes 3 de agosto de 2026

Un proyecto de ley ingresó este miércoles a la Cámara de los Diputados de Italia. Su objetivo es prohibir de manera definitiva las botticelle, los carruajes de tracción animal que circulan por Roma y otras ciudades turísticas del país. La iniciativa fue impulsada conjuntamente por el Partido Democrático (PD), la Alianza Verdes e Izquierda (Avs) y el Movimiento 5 Estrellas (M5S).

La propuesta es concreta en su alcance. Plantea eliminar el artículo 70 del Código de Circulación, la norma vigente que hoy autoriza este tipo de servicio. Además, prohíbe de forma explícita el uso de animales para la tracción de vehículos de plaza, el transporte público no convencional y el servicio turístico, recreativo y de representación.

La diputada del PD Patrizia Prestipino, garante de los animales de Roma Capitale, fue la voz más visible en la rueda de prensa de presentación. «No bastan ordenanzas aisladas a nivel municipal que limiten los horarios y las actividades de las botticelle», declaró según recogió Euronews. «Tenemos que avanzar hacia una ley nacional que las suprima». Junto a ella estuvieron Francesco Emilio Borrelli, de Avs, y Sergio Costa, del M5S. Los tres coincidieron: las medidas locales no alcanzan.

El respaldo llegó también desde el gobierno municipal. Rocco Ferraro, concejal de Roma Capitale responsable de Medio Ambiente y Protección de los Animales, expresó su apoyo y declaró que espera que «el Parlamento sepa aprovechar esta ocasión histórica». Ferraro también impulsó la campaña de sensibilización A piedi è più bello («A pie es más bonito»), que estará presente durante agosto en las principales zonas turísticas de la capital, elaborada en italiano e inglés para alcanzar a residentes y turistas.

Los promotores del proyecto citan dos argumentos centrales. Primero, el bienestar animal: asociaciones como Amore A Quattro Zampe, una de las impulsoras de la iniciativa, sostienen desde hace años que las calles actuales no resultan adecuadas para los caballos. Segundo, las condiciones climáticas: el asfalto en verano alcanza temperaturas extremas que, según los defensores de los animales, hacen inviable la circulación de los equinos.

Las botticelle tienen una historia larga. Nacieron durante el Estado Pontificio como transporte de abastecimiento entre barrios romanos. Sus cocheras principales se ubicaban en Borgo, Via Sannio y Monte dei Cocci, en Testaccio. El oficio se transmitió de generación en generación entre familias del Molise. Con el tiempo, los carruajes pasaron del transporte de mercancías al alquiler de personas. Cuando Italia consolidó su posición como destino turístico global, encontraron un nuevo propósito: ofrecer al viajero una experiencia histórica. Las calles tranquilas de entonces son hoy arterias con tráfico denso y adoquines irregulares.

La proposición de ley debe atravesar aún el proceso parlamentario completo antes de convertirse en norma vigente.

Conviene mirar los incentivos. El debate no es solo simbólico. Una prohibición nacional desplaza hacia el Estado la decisión que hoy toman los municipios, y eso tiene consecuencias sobre los operadores privados que sostienen este servicio desde hace generaciones. El dato importa más que el ruido: ninguna fuente disponible cuantifica cuántas familias dependen de las botticelle ni qué mecanismos de compensación, si los hubiera, acompañarían la eventual prohibición. Cuando el aparato legislativo avanza sin esa aritmética clara, el costo recae siempre sobre quienes menos pueden negociarlo.

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