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Oriente Medio y África

Irán y Estados Unidos se disputan el relato sobre el control del estrecho de Ormuz

Teherán niega las afirmaciones de Trump y exige condiciones para reabrir el paso por el que transitaba el 20% del petróleo mundial. El tráfico de buques se ha desplomado de 120 a unos 14 diarios.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricajueves 13 de agosto de 2026

El Ejército de Irán rechazó esta semana las declaraciones del presidente Donald Trump sobre el estrecho de Ormuz y las calificó de «mentiras». El teniente coronel Zolfaghari, portavoz del Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya, afirmó en un vídeo que «ningún barco sin el permiso y supervisión de Irán es capaz de viajar de forma segura a través del estrecho de Ormuz».

Trump había escrito en su red social Truth Social que Estados Unidos «tiene el control total del estrecho de Ormuz» y añadió: «¡Creo que nos lo quedaremos!». El mandatario sostuvo que los ataques estadounidenses realizados desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, han diezmado las capacidades militares iraníes y que «no hay nada que Irán pueda hacer al respecto».

Los datos de tráfico marítimo complican el relato de ambas partes. Según la plataforma de monitoreo Kpler, antes de la guerra unos 120 buques cruzaban Ormuz a diario; en los últimos días esa cifra se ha reducido a unos 14. El estrecho permanece bloqueado desde mediados de julio, cuando Irán cerró el paso tras nuevos bombardeos estadounidenses contra el sur de su territorio. Teherán respondió a esos ataques golpeando objetivos de Estados Unidos en distintos países de Oriente Medio.

Irán ha fijado sus condiciones para reabrir el estrecho: que Washington ponga fin a la guerra, levante el bloqueo sobre sus puertos y buques, y le permita vender petróleo en los mercados internacionales. Además, Teherán insiste en cobrar a los buques que crucen Ormuz tasas por servicios marítimos, de seguridad y medioambientales, algo que Estados Unidos rechaza.

El choque de declaraciones se produce mientras el estrecho sigue siendo el cuello de botella energético más sensible del planeta. Antes del conflicto, por esa vía transitaba el 20% del petróleo mundial.

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Conviene mirar los incentivos. Para Irán, mantener el relato de control sobre Ormuz es una palanca de negociación tan valiosa como el bloqueo físico en sí: si Teherán admitiera que ha perdido esa capacidad, cedería su principal carta frente a Washington. Para la administración Trump, proclamar el dominio del estrecho refuerza la narrativa de que la presión militar ha funcionado y justifica el costo político y económico de una guerra que ya supera los cinco meses.

El dato importa más que el ruido. Con apenas 14 buques diarios frente a los 120 previos al conflicto, el mercado energético global sigue absorbiendo una perturbación de primer orden. Cada semana que el estrecho permanece en disputa es una semana en que los precios del crudo reflejan incertidumbre, las cadenas de suministro se reorganizan a mayor costo y los consumidores —no los gobiernos— pagan la factura. La historia sugiere cautela ante cualquier declaración de victoria prematura en un escenario donde los hechos sobre el terreno aún no coinciden con los comunicados de ninguna de las dos capitales.

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