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Oriente Medio y África

Irán reporta 38 muertos y más de 400 heridos tras ataques estadounidenses

Washington alega violaciones del memorando de entendimiento firmado en junio; Teherán lo niega y responde con ataques contra intereses de EEUU en la región, poniendo en riesgo las negociaciones de paz.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricaviernes 17 de julio de 2026

El portavoz del Ministerio de Sanidad iraní, Hosein Kermanpur, elevó este viernes el balance de víctimas civiles a 38 muertos —entre ellos un niño— y más de 400 heridos, 47 de los cuales permanecen hospitalizados. Las cifras corresponden a los ataques ejecutados por Estados Unidos durante los últimos días y fueron difundidas por Kermanpur a través de redes sociales.

El propio portavoz advirtió que no quedaba claro si el balance incluía las víctimas de las últimas horas. Las autoridades iraníes distinguen habitualmente entre bajas civiles, que publica el Ministerio de Sanidad, y bajas militares, cuyos recuentos corren a cargo del Ejército y la Guardia Revolucionaria por separado.

Estados Unidos justifica los ataques alegando que Irán ha incumplido el memorando de entendimiento suscrito en junio, acuerdo que siguió al alto el fuego pactado en abril. Teherán rechaza esa acusación, denuncia que es Washington quien viola el cese de hostilidades y ha respondido con ataques contra intereses estadounidenses en la región. El intercambio de golpes ha generado temores de un colapso de las negociaciones orientadas a un acuerdo de paz más amplio.

Kermanpur resumió la situación con una frase escueta: «La salud es la primera víctima de la guerra».

El dato importa más que el ruido. Lo que está en juego no es solo el recuento de bajas, sino la viabilidad de un proceso diplomático que Washington y Teherán habían construido en dos etapas —alto el fuego en abril, memorando en junio— y que ahora se tambalea por disputas sobre quién incumplió primero. Cada capital tiene incentivos para fijar la narrativa de la violación antes de que lo haga la otra parte.

Conviene mirar los incentivos. Para la administración Trump, mantener presión militar mientras se negocia ha sido una táctica consistente: se trata de extraer concesiones desde una posición de fuerza, no de abandonar la mesa. El riesgo es que el cálculo se descontrole si Teherán decide que responder militarmente le cuesta menos que ceder en la mesa. La historia sugiere cautela: los acuerdos parciales en Oriente Medio rara vez sobreviven a la primera ronda de acusaciones cruzadas de incumplimiento. El margen para reconducir el proceso existe, pero se estrecha con cada nuevo parte de bajas.

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