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Oriente Medio y África

Irán intercepta petroleros escoltados por EEUU y reivindica drones sobre base kuwaití en represalia

La Guardia Revolucionaria detuvo dos buques que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz por una ruta no autorizada por Teherán; el Ejército iraní reivindicó además un ataque con drones contra instalaciones en la base aérea Ahmed Al-Jaber, en Kuwait, como respuesta a una ofensiva previa de Washington.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricaviernes 31 de julio de 2026

La Guardia Revolucionaria iraní anunció este viernes haber interceptado y detenido dos petroleros que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz bajo escolta aérea del ejército estadounidense. Según Teherán, los buques «no acataban las normas» y utilizaban una ruta no declarada, alternativa a la vía marítima designada por Irán. Otros cuatro petroleros cambiaron de rumbo y regresaron a sus posiciones anteriores antes de ser interceptados.

Irán ha mantenido el control efectivo de la navegación a través del estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, exigiendo a los buques obtener permiso y pagar tasas de tránsito antes de utilizar la vía marítima. El estrecho era, antes del conflicto, paso obligado de una quinta parte del petróleo comercializado por mar a nivel mundial.

El jueves, la Guardia Revolucionaria había informado que dos petroleros que intentaban cruzar el estrecho tuvieron que regresar después de que uno de ellos se incendiara.

En paralelo, el Ejército de Irán reivindicó un ataque con drones contra lo que denominó «centros estratégicos» de Estados Unidos en Kuwait, en represalia a una ofensiva previa lanzada por Washington durante la madrugada del jueves. Según un comunicado difundido por la agencia Fars, los drones tuvieron como objetivo hangares de cazas, sistemas de comunicación satelital y almacenes en la base aérea Ahmed Al-Jaber, ubicada en el sur de Kuwait. El comunicado incluyó un video del lanzamiento, aunque no especificó la fecha exacta del ataque.

Las fuerzas iraníes señalaron que las instalaciones atacadas «han desempeñado un papel fundamental» en las operaciones aéreas y de vigilancia de Estados Unidos en la región.

Estas acciones se producen en respuesta, según Teherán, a una ofensiva de Washington que impactó contra la isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, aseguró que el bombardeo en Qeshm impactó una vivienda y declaró, según la fuente: «Estados Unidos se mancha las manos con un nuevo crimen cada día».

La reivindicación iraní de los ataques con drones se conoció después de que el Ministerio de Defensa de Kuwait informara sobre la muerte de una persona en un ataque contra una empresa china en el norte del país, hecho que Kuwait atribuyó a la República Islámica.

Conviene mirar los incentivos. El estrecho de Ormuz es hoy un peaje bajo gestión iraní: Teherán cobra tasas, designa rutas y detiene buques que no se someten a sus condiciones. La escolta aérea estadounidense a los petroleros es una respuesta operativa a ese control, pero los hechos de esta semana muestran que no ha sido suficiente para garantizar el tránsito libre. El dato importa más que el ruido: mientras el estrecho permanezca bajo ese régimen de autorización forzada, la incertidumbre sobre el suministro energético global no cederá.

La espiral de represalias entre Washington y Teherán —ofensivas, contrataques, nuevas ofensivas— sigue una lógica de escalada simétrica que ninguna de las dos partes parece dispuesta a interrumpir. Para los mercados y para las economías que dependen del flujo de crudo por Ormuz, cada jornada de hostilidades es un recordatorio de que la estabilidad en la región no se negocia con comunicados, sino con capacidad disuasoria sostenida.

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