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Oriente Medio y África

Irán declara roto el memorando de Islamabad mientras EEUU reimpose el bloqueo naval en Ormuz

Teherán acusa a Washington de haber «hecho añicos» el acuerdo del 17 de junio; cuatro noches consecutivas de ataques estadounidenses y represalias iraníes contra bases en Baréin, Kuwait y Jordania elevan la tensión al punto de ruptura.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricamiércoles 15 de julio de 2026

El memorando de entendimiento firmado el 17 de junio en Islamabad para poner fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán atraviesa su crisis más grave desde su suscripción. El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Garibabadi, afirmó en una entrevista con la televisión estatal que Washington «ha abandonado todos sus compromisos en virtud del entendimiento de Islamabad y, de alguna manera, ha hecho añicos este memorando».

La acusación iraní llega después de que el presidente Donald Trump declarara la semana pasada que el acuerdo estaba «terminado», en respuesta a lo que calificó de persistentes ataques de Teherán contra embarcaciones que navegan por el estrecho de Ormuz. Esa noche, Estados Unidos reimpuso el cerco naval contra puertos iraníes y continuó por cuarta jornada consecutiva sus operaciones militares contra el sur del territorio iraní, con el objetivo declarado de degradar la capacidad de la República Islámica para atacar el transporte marítimo comercial.

La Guardia Revolucionaria iraní respondió con nuevos lanzamientos de misiles y drones contra bases y objetivos estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania. El ciclo de acción y represalia se ha instalado con una cadencia que dificulta cualquier ventana diplomática.

Garibabadi fue explícito sobre las intenciones de Teherán respecto a la vía marítima: «Estados Unidos no quiere que ejerzamos una soberanía efectiva sobre el estrecho de Ormuz, pero nosotros ejerceremos esa soberanía, cueste lo que cueste». El viceministro añadió que el derecho internacional carece de «validez» en situación de guerra, dado que el estrecho «puede ser utilizado por los agresores para poner en peligro nuestra seguridad nacional».

En paralelo, el representante permanente de Irán ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, comunicó en una carta formal a la organización que Teherán ha documentado 42 casos de violaciones «claras y fundamentales» del memorando por parte de Estados Unidos.

El dato que más pesa en los mercados energéticos globales es el que ya figuraba antes de la crisis: por el estrecho de Ormuz transitaba el 20 % del tráfico mundial de petróleo y gas natural licuado. Ese corredor, hoy convertido en zona de operaciones activas, es el cuello de botella que conecta la producción del Golfo Pérsico con Asia, Europa y América.

Conviene mirar los incentivos. Irán tiene razones para mantener viva la amenaza sobre Ormuz: es su palanca de negociación más eficaz frente a sanciones y presión militar. Washington, por su parte, ha optado por la degradación de capacidades en lugar de la contención diplomática, señal de que la administración Trump juzga que el costo de tolerar los ataques iraníes al tráfico comercial supera el riesgo de una escalada abierta.

Lo que está en juego no es solo un acuerdo de papel. Es la arquitectura de seguridad marítima que sostiene el flujo de energía hacia economías de libre mercado en tres continentes. Cada misil lanzado contra una base aliada y cada noche de bloqueo naval amplían la prima de riesgo que pagan consumidores y empresas que no tienen voto en ninguna de las dos capitales en conflicto. La historia sugiere cautela: los memorandos rotos rara vez se recomponen bajo fuego.

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