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Oriente Medio y África

Irán actualiza objetivos militares y cierra Ormuz mientras Washington alcanza 140 blancos en nueva ronda de ataques

El portavoz del ejército iraní advierte que sus fuerzas están «preparadas para cualquier escenario»; el Estrecho permanece cerrado «hasta nuevo aviso», amenazando el flujo de una quinta parte del petróleo mundial.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricadomingo 12 de julio de 2026

El portavoz del ejército de Irán, Mohammad Akraminia, declaró este domingo que la lista de objetivos militares de su país «se ha actualizado y cuenta con la preparación necesaria para cualquier escenario». Las declaraciones, recogidas por la agencia iraní Mehr y difundidas por la televisión estatal, llegaron horas después de que el presidente Donald Trump amenazara con lanzar 1.000 misiles contra Irán si el régimen intentara atentar contra su vida.

La espiral de represalias se intensificó durante la madrugada del domingo. Según el Comando Central estadounidense (Centcom), Estados Unidos lanzó una nueva ronda de ataques que alcanzó unos 140 objetivos militares iraníes, en respuesta al bombardeo iraní —también según Centcom— de un buque con bandera de Chipre que transitaba por el Estrecho de Ormuz. Medios iraníes informaron de explosiones en la provincia de Bushehr, donde se ubica una planta nuclear, y en localidades próximas al Estrecho.

Teherán respondió a su vez con misiles y drones contra países de Oriente Medio que albergan bases estadounidenses: Jordania, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Baréin. En Catar —país que actúa como mediador entre Teherán y Washington— al menos tres personas, incluido un niño, resultaron heridas por metralla tras la intercepción de proyectiles iraníes.

Akraminia sostuvo que el ejército iraní «nunca había confiado en los estadounidenses» y que había aprovechado el período de alto el fuego para «reforzar su capacidad de combate». Acusó a Washington de tener «un largo historial de incumplimientos» y de haber violado el acuerdo de cese al fuego vigente. Asimismo, afirmó que Estados Unidos intenta imponer una ruta marítima «no autorizada» a través del Estrecho, rompiendo el Memorándum de Entendimiento firmado en junio en Islamabad.

Irán anunció que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado «hasta nuevo aviso». El paso marítimo concentraba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial antes del inicio del conflicto armado entre Estados Unidos e Israel e Irán, el pasado 28 de febrero.

El dato importa más que el ruido. Ormuz no es un símbolo: es la arteria por la que circula la energía que mueve economías enteras. Cada hora de cierre traslada costos directos a consumidores, industrias y presupuestos públicos en cinco continentes. El régimen de Teherán lo sabe y lo usa como palanca de presión; Washington enfrenta el dilema clásico entre firmeza estratégica y estabilidad de los mercados energéticos globales.

Conviene mirar los incentivos. Un Irán que admite haber usado el alto el fuego para rearmar sus fuerzas revela que los acuerdos sin mecanismos de verificación robustos son papel mojado. La administración Trump, al responder con 140 objetivos alcanzados, envía una señal de disuasión que los aliados regionales —y los mercados— leerán con atención. La pregunta que queda abierta es si esa señal cerrará el ciclo de represalias o lo ampliará.

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