Graves incendios forestales sacuden simultáneamente el centro de España y el suroeste de Francia. El balance provisional suma al menos 270.000 evacuados entre ambos países, una cifra que las autoridades advierten podría seguir aumentando.
Madrid: «el peor de la historia»
Tres incendios al oeste de Madrid se fusionaron en uno solo que ya ha arrasado cerca de 25.000 hectáreas, según el último reporte de las autoridades locales. Carlos Novillo, jefe de Gestión de Emergencias de la Comunidad de Madrid, fue categórico: «El incendio forestal se encuentra en su punto álgido y, en estos momentos, supera la capacidad de los bomberos para contenerlo». La respuesta, por tanto, pasó de ofensiva a defensiva: proteger núcleos habitados antes que atacar las llamas.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, calificó el siniestro como «el peor de la historia» de la región y lo describió como «totalmente inusual y catastrófico». El número de evacuados en Madrid y la provincia de Ávila alcanza casi las 90.000 personas. Entre los municipios desalojados figuran Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Aldea del Fresno, Navalagamella y Zarzalejo, mientras que San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Villa del Prado permanecen acordonados.
El fuego obligó además al cierre de las instalaciones de la NASA en Robledo de Chavela, a unos 50 kilómetros de la capital. La Unidad de Emergencia Militar fue movilizada y se concentró en proteger las zonas cercanas a El Escorial.
Francisco Martín, delegado del gobierno en Madrid, advirtió que las cifras de evacuados podrían aumentar: «Las brasas vuelan a lo largo de millas y el fuego salta grandes distancias». La secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, añadió que los cambios en la dirección del viento «añaden nuevos escenarios» de riesgo.
Ávila y el riesgo de fusión
En la cercana provincia de Ávila, las autoridades temen que el incendio de Burgohondo se fusione con el frente madrileño. El alcalde de El Tiemblo, Arturo Varas González, describió la velocidad de propagación: las llamas cubrieron unos 20 kilómetros, desde Navaluenga hasta el Valle de Iruelas, en menos de media hora. La Guardia Civil detuvo a una persona e investiga a otra en relación con ese incendio; según medios locales, las autoridades consideran que pudo originarse por una negligencia vinculada al uso de maquinaria pesada.
Francia: el «incendio XXL» de Gironda
En el suroeste francés, los incendios en las regiones de Gironda y Landas provocaron la evacuación de cerca de 200.000 personas. La prefecta local Sophie Brocas calificó el de Gironda como un «incendio XXL»: consumió más de 19.000 hectáreas de bosque y destruyó unas 80 viviendas.
Respuesta institucional
El presidente Pedro Sánchez visitó el puesto de mando avanzado y anunció un sistema unificado operativo para mejorar la coordinación de la respuesta. Afirmó que se abre «una ventana de oportunidad» para intentar contener la catástrofe durante el fin de semana, aunque reconoció que la situación «sigue siendo compleja». El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, prometió «todas las evacuaciones y medidas de contención necesarias».
Conviene mirar los incentivos que genera una crisis de esta magnitud. La gestión forestal preventiva —desbroces, cortafuegos, control de biomasa acumulada— es costosa, políticamente invisible y fácil de recortar en tiempos de ajuste presupuestario. El resultado, cuando llega la ola de calor y el viento rota, es un pasivo que el contribuyente paga en vidas, propiedades y recursos de emergencia que ningún presupuesto ordinario contempla. El dato importa más que el ruido: 25.000 hectáreas calcinadas y 90.000 evacuados en una sola región son la factura diferida de años de gestión reactiva antes que preventiva.


