Mauro Icardi y la actriz Eugenia «China» Suárez regresaron a la Argentina este martes en un vuelo vía Frankfurt, llegando al aeropuerto de Ezeiza a las 6:20 de la mañana. El motivo declarado del regreso fue el cumpleaños de Amancio, hijo de la actriz con Benjamín Vicuña. Ambos optaron por el silencio ante el cronista Oliver Quiroz, del programa Primicias Ya de América TV, que los abordó en dos ocasiones: primero en los pasillos del aeropuerto y luego en el estacionamiento subterráneo.
Quiroz les preguntó si Icardi firmaría el permiso para que sus hijas —que tiene en común con Wanda Nara— pudieran regresar al país, cómo estaba la relación, si planeaban quedarse en Argentina y si el futbolista pensaba hacerse responsable de la situación judicial. Icardi no respondió. La China Suárez se limitó, en dos oportunidades, a pedirle al cronista que permitiera cerrar la puerta del ascensor. «Mauro y la China llegaron al país. Eligen el silencio. Ninguno de los dos quiere dar declaraciones», resumió Quiroz ante cámara.
Los días previos en Milán dejaron un rastro distinto en redes sociales. Según la fuente, Icardi publicó stories con preguntas dirigidas al juez Hagopian, a cargo de la causa de alimentos de la expareja. Sobre una foto en la boutique de Louis Vuitton escribió: «¿Alguien sabe si para ir de compras en Italia también le tengo que pedir permiso al juez argentino?», con cinco emojis de carcajada. Desde un restaurante en el centro de Milán lanzó una segunda pregunta en la misma línea: «¿Puedo cenar o necesito resolución de la justicia?». Ambos mensajes apuntaban directamente al magistrado que lleva el expediente.
Según la misma fuente, Wanda Nara se encontraba junto a las dos hijas que tiene en común con Icardi en una casa de campo a unos 20 minutos de donde estaba la pareja. Nara había señalado públicamente que Icardi no se acercó a ver a las niñas durante la estadía en Milán, y que la casa había sufrido un robo. La madre de Nara y la conductora Susana Giménez también hicieron declaraciones sobre la China Suárez que el cronista le transmitió a la pareja sin obtener respuesta.
Al cierre de esta edición, Icardi no tiene club para continuar su carrera profesional.
Conviene mirar los incentivos. Un futbolista sin contrato, enredado en una causa judicial de alimentos y protagonista de una disputa pública de alta exposición mediática, elige comunicarse mediante burlas en redes sociales antes que responder preguntas directas sobre sus obligaciones parentales. El dato importa más que el ruido: la justicia, según el propio cronista, ya falló a su favor en algún aspecto de la causa, pero la pregunta sobre el permiso para que sus hijas regresen al país quedó sin respuesta tanto en Milán como en Ezeiza. Las instituciones funcionan cuando quienes están sujetos a ellas las respetan también fuera de cámara.



