El hospital de campaña desplegado por España en Venezuela registró 1.805 pacientes atendidos y 2.194 consultas realizadas durante sus primeros doce días de funcionamiento, según informaron fuentes oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores de España citadas por EFE.
La instalación opera en los espacios del Parque del Generalísimo Francisco de Miranda —conocido anteriormente como Parque del Este— en Caracas, y fue habilitada en respuesta al doble terremoto del 24 de junio. La misión cubre no solo a damnificados alojados en refugios temporales, sino también a residentes de la capital que acuden de manera independiente ante la saturación de los centros de salud públicos.
El primer contingente del equipo START —siglas de Spanish Technical Aid Response Team, dependiente de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)— fue relevado durante el fin de semana por un nuevo grupo técnico y sanitario, y tiene previsto regresar a España este lunes. En total, la misión movilizará a 91 profesionales en territorio venezolano, con rotaciones diseñadas para adaptar la atención conforme evolucionen las necesidades de la población afectada.
Entre las actividades del equipo figura, además de la atención directa, la vigilancia epidemiológica continua orientada a detectar posibles brotes infecciosos y enfermedades transmisibles derivadas de la interrupción de servicios básicos en la zona de desastre. El Ministerio de Asuntos Exteriores calificó de «muy favorable» el balance inicial del despliegue.
El contexto en que opera la misión merece atención. Según otros medios venezolanos recogidos en la misma fuente, la cifra oficial de fallecidos por los terremotos ascendía a 4.490, según balance del gobierno de Delcy Rodríguez, mientras organizaciones civiles denuncian que el conteo real podría ser mayor. La saturación hospitalaria que obliga a civiles caraqueños a buscar atención en una carpa española habla, por sí sola, del estado del sistema sanitario venezolano tras años de desinversión y gestión estatal deficiente.
Conviene mirar los incentivos. La cooperación internacional —en este caso española— llena un vacío que el aparato estatal venezolano no puede, o no quiere, cubrir. Que 1.805 pacientes hayan preferido o necesitado acudir a un hospital de campaña extranjero instalado en un parque público no es un indicador de éxito humanitario aislado: es el síntoma de un sistema de salud colapsado bajo décadas de economía planificada y autoritarismo. La ayuda exterior amortigua el golpe inmediato, pero no sustituye las reformas estructurales que Venezuela requiere para que sus ciudadanos tengan hospitales propios que funcionen. El dato importa más que el ruido.



