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Oriente Medio y África

Guardia Revolucionaria iraní reivindica ataques contra bases de EE.UU. en Kuwait

El brazo militar de Teherán afirma haber destruido un sistema Patriot, hangares de drones MQ-9 y helicópteros en las bases Ali al Salem y Al Adiri. El conflicto acumula ya 12 jornadas consecutivas.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricajueves 23 de julio de 2026

La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán reivindicó este jueves ataques contra instalaciones militares estadounidenses en dos bases de Kuwait: Ali al Salem y Al Adiri. Según el comunicado difundido por la agencia oficial Tasnim, las operaciones apuntaron a «un gran almacén de equipo militar, un sistema de defensa antimisiles Patriot y un hangar de drones estadounidenses MQ-9» en la primera base, y a «instalaciones de alojamiento de las fuerzas estadounidenses» y «dos hangares de helicópteros» en la segunda.

El texto del cuerpo castrense iraní también afirmó haber atacado «una torre de telecomunicaciones», justificándolo como «respuesta a los ataques estadounidenses contra torres de telecomunicaciones en Irán». El comunicado añadió que las fuerzas de la Guardia «han infligido graves daños a varios helicópteros y drones», además de «abatir y herir a varios agresores».

Las hostilidades entre Washington y Teherán alcanzan ya 12 jornadas consecutivas, según la misma fuente. El escenario kuwaití añade una dimensión regional sensible: Kuwait es miembro del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), organismo cuyo secretario general, Jasem Mohamed Al Budaiwi, exigió este miércoles que «se salvaguarden la soberanía y la integridad territorial de los Estados» y calificó la conducta iraní de «inaceptable» e «incompatible con la Carta de Naciones Unidas».

Teherán anticipó esa crítica con un argumento de fondo: la Guardia Revolucionaria dirigió parte de su comunicado directamente al «pueblo kuwaití» y sostuvo que «la independencia, la integridad territorial y la soberanía» del gobierno de Kuwait «son plenamente respetadas». El razonamiento iraní invierte la carga: «Es Estados Unidos quien ha violado su integridad territorial y soberanía, no nosotros», señala el texto, argumentando que en las bases estadounidenses rige la ley y la disciplina norteamericana, no la kuwaití.

Conviene mirar los incentivos. Irán sabe que atacar suelo kuwaití directamente desencadenaría una condena árabe unánime; al enmarcar sus operaciones como golpes contra «territorio ocupado por el Ejército estadounidense», busca disociar a los gobiernos del Golfo de Washington y erosionar la legitimidad de la presencia militar norteamericana en la región. Es una táctica de cuña, no una declaración de guerra abierta contra Kuwait.

El dato importa más que el ruido. La destrucción declarada de un sistema Patriot —si se confirma— representaría un golpe simbólico y operativo de primera magnitud: esos sistemas son el escudo antiaéreo que protege tanto a las fuerzas estadounidenses como a los aliados del Golfo. Que Teherán lo anuncie con detalle, independientemente de la verificación independiente, forma parte de una estrategia de disuasión por señalización. Para los países que alojan bases norteamericanas, el mensaje es deliberadamente incómodo: la presencia militar de Washington puede convertirlos en blanco. La historia sugiere cautela ante las cifras de daño que difunde la Guardia Revolucionaria; pero el patrón de escalada, doce días consecutivos, es un hecho que ninguna capital de la región puede ignorar.

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