La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que dos petroleros «explotaron y quedaron inmovilizados» en el estrecho de Ormuz durante la noche del domingo 19 de julio, en un comunicado difundido por la agencia Tasnim y recogido el lunes 20. El cuerpo de élite no proporcionó detalles sobre la identidad de los buques, las causas de las explosiones ni informó de posibles víctimas.
Según el comunicado, los buques intentaban transitar por una ruta que Teherán califica de «insegura y peligrosa», al sur del estrecho, «por instigación y coacción» de las fuerzas estadounidenses. La Guardia sostuvo además que la presencia militar de Washington en la zona «carece de toda legitimidad legal» y advirtió que responderá «con firmeza» a cualquier intervención.
Horas antes del anuncio iraní, la agencia británica de monitoreo marítimo UKMTO reportó que una embarcación se encontraba en llamas a ocho millas náuticas al noroeste de Kumzar, en aguas de Omán, aunque precisó que la causa del incendio «aún no ha sido verificada». El domingo, la Guardia ya había informado de que dos buques sufrieron un incidente al intentar cruzar el estrecho, y que otras dos embarcaciones que los seguían desistieron de continuar por esa vía.
El contexto es de escalada sostenida. Desde el 11 de julio, la tensión entre Irán y Estados Unidos ha incluido, según la fuente, ataques estadounidenses contra el sur del territorio iraní y operaciones de represalia de Teherán contra objetivos estadounidenses en varios países de Oriente Medio. El martes previo, Washington reimplantó el bloqueo naval sobre buques y puertos iraníes en Ormuz, dos días después de que Teherán anunciara un nuevo cierre del paso marítimo. A principios de julio, Omán había habilitado una segunda ruta con apoyo estadounidense.
Antes del conflicto, por el estrecho de Ormuz transitaba alrededor del 20% del petróleo mundial, según la fuente. Irán sostiene que los buques deben navegar únicamente por las rutas que considera autorizadas y con su aprobación; postura que Estados Unidos y otros países de la región rechazan.
Conviene mirar los incentivos. Teherán emplea el estrecho como palanca de negociación: cada anuncio de cierre o cada explosión sin autoría confirmada eleva el precio del riesgo para aseguradoras, armadores y compradores de crudo, con un costo que termina pagando el consumidor final. El dato importa más que el ruido: Washington desmintió el viernes un incidente similar anunciado por Teherán, lo que sugiere una pauta de declaraciones iraníes difíciles de verificar de forma independiente. La historia sugiere cautela ante comunicados de la Guardia Revolucionaria que omiten identidad de buques, causas y víctimas. Lo que sí está fuera de duda es el riesgo estructural para el comercio global de energía: si el 20% del petróleo mundial debe buscar rutas alternativas, los mercados no tardarán en descontar esa prima de incertidumbre.

