Un funcionario de la administración de Donald Trump advirtió que el presidente estadounidense quedaría «muy, muy decepcionado» si Israel no cumple su parte del plan de paz en Gaza y el acuerdo de desarme con Hamas. La declaración, recogida por CNN, marca el tono más directo que Washington ha empleado hasta ahora hacia su principal aliado en la región.
«No le pedimos a Israel nada más que aceptar el plan de 20 puntos al que dieron su visto bueno inicialmente, por lo que confiamos plenamente en que lo respetarán», dijo el funcionario, quien añadió que Israel tiene «muchos asuntos entre manos» y que la Casa Blanca no cree que quiera «convertir esto en un problema mayor en este momento».
El acuerdo fue anunciado el jueves por Trump, quien calificó de «histórico» el entendimiento alcanzado por la Junta de Paz que él mismo creó. Según la hoja de ruta publicada por esa instancia en X, el plan contempla la eliminación progresiva de las capacidades militares de Hamas, el desmantelamiento de túneles y arsenales, y un sistema de supervisión internacional durante el proceso.
La hoja de ruta estipula que Israel debe «completar sin demora los compromisos pendientes del Protocolo de Sharm el Sheij, particularmente el cese de las operaciones militares», obligación que también recae sobre Hamas y las demás facciones palestinas. La primera condición para avanzar es un cese completo de las operaciones militares y el cumplimiento de las obligaciones del acuerdo de alto el fuego vigente.
Sobre los plazos, el funcionario fue cauteloso: «Dada la complejidad de este acuerdo, estamos dando prioridad a tomar las decisiones adecuadas más que a ceñirnos a un calendario estricto». Estimó que «en el transcurso del próximo mes o dos» podrán verse avances concretos.
La negociación del calendario para implementar la segunda fase —que incluye la desmilitarización, la formación de un nuevo cuerpo gobernante, la retirada ampliada del ejército israelí y la reconstrucción de Gaza— se realizará dentro de los 14 días posteriores a la aprobación de la hoja de ruta, plazo que puede ser prorrogado.
Hamas confirmó el viernes el acuerdo y aseguró que incluye «la obligación» de Israel «de retirarse de la Franja de Gaza». El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no se ha pronunciado públicamente al respecto.
Conviene mirar los incentivos. La presión de Trump sobre Israel es, en sí misma, una señal de que Washington considera que el acuerdo es viable y que no está dispuesto a que el proceso naufrague por omisión de ninguna de las partes. La arquitectura del plan —supervisión internacional, fases escalonadas, plazos negociables— refleja la lógica de quien prioriza resultados verificables sobre declaraciones. El silencio de Netanyahu, sin embargo, es el dato que los mercados y las cancillerías observarán con mayor atención en las próximas semanas: sin su respaldo explícito, la hoja de ruta permanece como un documento de intenciones. La historia sugiere cautela ante acuerdos que avanzan más rápido en los comunicados que en el terreno.

