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Garzón asume la defensa del millonario estadounidense acusado de financiar a Hamás ante la Audiencia Nacional

James 'Fergie' Chambers Jr., miembro de la familia propietaria de Cox Enterprises, enfrenta extradición a Estados Unidos por cargos federales de financiación del terrorismo y blanqueo de capitales que podrían suponerle hasta 30 años de prisión.
Imagen ilustrativa
Internacionallunes 3 de agosto de 2026

El despacho del exjuez español Baltasar Garzón ha anunciado que liderará la defensa de James Cox «Fergie» Chambers Jr. en el procedimiento de extradición abierto en la Audiencia Nacional española. El Departamento de Justicia de Estados Unidos reclama a Chambers por presunta financiación del brazo armado de Hamás y blanqueo de capitales, en una causa que permanece bajo secreto de sumario.

Chambers fue arrestado el 10 de julio en Ibiza mientras viajaba en coche con su familia. Tras declarar por videoconferencia ante la Audiencia Nacional, el juez decretó su ingreso en prisión incondicional a petición de la Fiscalía. Actualmente se encuentra en un centro penitenciario de Madrid a la espera de que el tribunal decida sobre la solicitud de entrega formulada por Washington.

El acusado es miembro de una de las familias con mayor fortuna de Estados Unidos, propietaria del conglomerado Cox Enterprises, con intereses en automoción, medios de comunicación e inversiones. La defensa sostiene que las actividades investigadas «únicamente están vinculadas a fines humanitarios» y que Chambers apoyó proyectos de ayuda civil en Gaza, entre otras iniciativas de solidaridad internacional.

La familia del empresario, por su parte, calificó la reclamación de «persecución política» de la administración Trump por el apoyo de Chambers a la causa palestina, y describió el cargo más grave —relativo a supuesta financiación de la resistencia palestina— como «fabricado». Según sus parientes, los cargos se fundamentan en transferencias de fondos realizadas desde Estados Unidos a Túnez, donde Chambers residía y desarrollaba actividades empresariales y de patrocinio deportivo.

Garzón acumula un historial relevante en extradiciones de alto perfil: ejerció la defensa del fundador de WikiLeaks Julian Assange y formó parte del equipo que representó al empresario colombiano Alex Saab, señalado como presunto testaferro de Nicolás Maduro, quien fue finalmente extraditado a Estados Unidos este año. El exjuez es conocido también por haber emitido en 1998 la orden internacional de detención contra el dictador chileno Augusto Pinochet.

En el procedimiento español, si la Audiencia Nacional declara procedente la extradición, la decisión final sobre su ejecución corresponde al Gobierno de España.

Conviene mirar los incentivos. La estrategia de la defensa —presentar las transferencias como filantropía y enmarcar la acusación como represalia política— es un guión conocido en casos de este perfil: trasladar el debate del derecho penal al terreno de los derechos humanos, donde el ruido político puede influir en la decisión gubernamental final. El dato que importa es otro: el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a Chambers de financiar a una organización que Washington clasifica como terrorista, con cargos federales que alcanzan los 30 años de prisión. La causa permanece bajo secreto, lo que limita el escrutinio público pero también la capacidad de la defensa para refutarla en detalle. La historia sugiere cautela: el argumento humanitario no ha impedido extradiciones previas en casos donde la acusación ha presentado evidencia sólida de flujos financieros hacia grupos armados. El resultado dependerá, en última instancia, de lo que los tribunales españoles encuentren en esa causa sellada.

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