La presidenta Keiko Fujimori presentó ante el Congreso su primer mensaje a la nación e inauguró su gestión con un paquete de anuncios de alto costo: duplicación del programa Pensión 65 —de 350 a 700 soles—, aumento de la remuneración mínima y un ambicioso plan de infraestructura que incluye seis líneas de metro en Lima y sistemas de tren en Arequipa, Piura y Trujillo, además de una nueva Carretera Central.
El exministro de Economía y Finanzas Luis Miguel Castilla evaluó en Latina Noticias que el paquete apunta al impacto político inmediato, pero enfrenta restricciones presupuestarias que obligarán a recortes, revisión de leyes y redefinición de prioridades antes de la presentación de la ley de presupuesto. Su advertencia central fue directa: «Ese dinero tiene que salir de algún lado».
Solo la ampliación de Pensión 65 demanda casi 2.000 millones de soles adicionales, según Castilla. Las normas fiscales vigentes no permiten ampliar el déficit, sino que obligan a reducirlo, lo que estrecha el margen del Ejecutivo. Frente a ese escenario, el exfuncionario planteó dos salidas: anular compromisos previos o modificar las reglas fiscales mediante proyecto de ley o facultades extraordinarias.
Sobre el salario mínimo, Castilla señaló que la medida alcanza a entre 3% y 4% de la población económicamente activa, que la carga recae sobre las pequeñas empresas formales y que la decisión fue decretada desde el Ejecutivo sin el esquema tripartito habitual entre trabajadores, empresarios y gobierno. El propio gobierno reconoció el impacto al anunciar compensaciones para ese segmento.
El nombramiento de Elmer Cuba como titular del Ministerio de Economía y Finanzas fue bien recibido por Castilla, quien lo definió como un técnico con credibilidad entre economistas y empresarios. Sin embargo, advirtió que el MEF perdió protagonismo en años recientes y que inversores y agencias de calificación crediticia observarán si el ministerio recupera su rol central en la administración de la escasez y si cuenta con el respaldo pleno de la presidenta y su gabinete.
En materia de infraestructura, Castilla evaluó que ejecutar simultáneamente la Línea 2 del Metro de Lima y Callao, las líneas 3, 4, 5 y 6, los sistemas en tres ciudades del interior y los trenes de cercanías hacia Ica y Barranca resulta inviable, incluso si existieran los recursos, por obstáculos como expropiaciones, interferencias técnicas y conflictos con autoridades locales. «Imagínense todas estas líneas a la vez, es imposible», afirmó. Reconoció, no obstante, que el diagnóstico de fondo es correcto: Lima no puede sostenerse con un sistema de transporte público informal e insuficiente.
Conviene mirar los incentivos. El paquete inaugural de Fujimori tiene una lógica política comprensible: construir capital político entre trabajadores, micro y pequeñas empresas y sectores ajenos al núcleo tradicional del fujimorismo, para desde ahí impulsar reformas estructurales que aún no se han detallado. El problema es que esa secuencia —gasto primero, reformas después— exige una disciplina fiscal de hierro en la ejecución, o termina comprometiendo exactamente la estabilidad que el mercado le pide al nuevo gobierno.
El dato importa más que el ruido. Cuba llega al MEF con credibilidad técnica, pero la credibilidad se gasta rápido si el ministerio no recupera el protagonismo que perdió y si la presidenta no le otorga respaldo explícito cuando llegue el momento de decir que no. Las agencias de calificación y los inversores no juzgarán el discurso del 28 de julio; juzgarán la ley de presupuesto. Ahí es donde el mandato de Fujimori se jugará su primera prueba real.



