El presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), Philippe Diallo, presentará el martes 28 de julio de 2026 al nuevo seleccionador de Francia durante una rueda de prensa en la sede del organismo. La comparecencia tendrá lugar tras una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo de la FFF prevista para esa misma mañana.
La federación no ha confirmado oficialmente la identidad del nuevo técnico. Sin embargo, los principales medios deportivos franceses señalan a Zinedine Zidane como el próximo seleccionador nacional. Zidane fue campeón del mundo como futbolista en 1998.
El anuncio pone fin a una etapa histórica de Didier Deschamps, quien puso fin a una aventura de 14 años al frente de la selección francesa tras el Mundial de 2026, celebrado en Estados Unidos, México y Canadá. En ese torneo, Francia quedó cuarta. Deschamps dirigió su último partido con los «Bleus» el 18 de julio.
El balance de Deschamps al frente de la selección es difícil de rebatir con cifras. Dirigió a Francia en 185 partidos —un récord para un seleccionador nacional francés—, con 120 victorias, 35 empates y 30 derrotas. Bajo su mandato, el equipo disputó tres finales de grandes torneos y participó en siete competiciones internacionales, cifras inéditas para un técnico de los «Bleus».
Entre los datos más llamativos de su etapa: Francia ganó el 87% de los partidos en los que marcó primero y logró remontar en 20 encuentros en los que comenzó por detrás en el marcador. En los Mundiales, acumuló 19 victorias en 26 partidos, el mejor registro entre entrenadores con más de diez encuentros dirigidos en la competición. Conquistó el Mundial de Rusia 2018 y alcanzó la final de la Copa del Mundo de Catar 2022.
Deschamps, de 57 años, forma parte así del reducido grupo de entrenadores que han ganado la Copa del Mundo como jugador y como seleccionador, junto al alemán Franz Beckenbauer y al brasileño Mario Zagallo.
Conviene mirar los incentivos que rodean esta transición. Francia entrega su selección en un momento de relevo generacional, con la presión de mantener una estructura competitiva que Deschamps construyó durante más de una década. El nombre de Zidane, si se confirma, tiene peso simbólico evidente: ídolo de 1998, figura global, y ahora potencial arquitecto de un nuevo ciclo. La FFF apuesta, según todo indica, por continuidad de marca más que por ruptura táctica. El dato importa más que el ruido: 120 victorias en 185 partidos es un listón que cualquier sucesor deberá asumir como punto de partida, no como herencia cómoda.

