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Francia moviliza 20 mil policías ante el partido de alto riesgo con Marruecos

El precedente de 2022, con disturbios, 266 detenidos y la muerte de un adolescente de 14 años, obliga al Estado francés a desplegar un dispositivo de seguridad masivo en París y otras grandes ciudades.
Imagen ilustrativa
Europalunes 13 de julio de 2026

A 5 mil 500 kilómetros de donde se disputará el partido, París se prepara como si el estadio estuviera en sus calles. El encuentro de cuartos de final entre Francia y Marruecos ha sido catalogado de «alto riesgo» por las autoridades francesas, que prevén movilizar hasta 20 mil policías y gendarmes en todo el territorio nacional, unos 8 mil de ellos desplegados en la capital.

El partido comienza a las 20:00 GMT. El dispositivo no es precaución burocrática: es la respuesta directa a lo que ocurrió en diciembre de 2022, cuando ambas selecciones se enfrentaron en las semifinales del Mundial de Qatar. Aquella noche, unas 25 mil personas se concentraron en los Campos Elíseos, los enfrentamientos con las fuerzas del orden dejaron 167 detenidos solo en el área metropolitana de París —266 en todo el país— y un joven de 14 años murió arrollado por un vehículo durante los altercados en Montpellier.

Una nota interna de los servicios territoriales franceses de inteligencia, citada por el diario Le Parisien, advierte que «el encuentro presenta un mayor riesgo debido a su carácter eliminatorio y a lo que está en juego: la clasificación para semifinales». El mismo documento alerta: «A pesar del horario tardío de la retransmisión, cabe temer concentraciones en la vía pública, acompañadas de uso de material pirotécnico, sea cual sea el resultado del partido».

La dimensión del operativo refleja también la complejidad demográfica del asunto. Se estima que hay 1 millón de residentes en Francia con doble nacionalidad franco-marroquí, y otras 800 mil personas que viven en el país con nacionalidad únicamente marroquí. Tras los argelinos, es la comunidad foránea más numerosa en Francia. El partido, además, carga con una historia que va más allá del fútbol: la mayor parte del actual Marruecos fue protectorado francés entre 1912 y 1956, y millones de marroquíes emigraron a Francia tras la Segunda Guerra Mundial para trabajar en una industria entonces escasa de mano de obra.

Las autoridades intentan equilibrar seguridad y normalidad. La ministra de Deportes de Francia, Marina Ferrari, ha hecho un llamamiento a la calma. El Ayuntamiento de París ha habilitado dos zonas de aficionados en el centro de la ciudad, en el Marais y en el área de la rue de la Roquette, y ha extendido el horario de las terrazas hasta las 2 de la madrugada.

Conviene mirar los incentivos. El Estado francés destina un recurso extraordinario —20 mil efectivos— para gestionar las consecuencias de un partido de fútbol disputado en otro continente. Eso no es un problema de orden público ordinario; es el síntoma de una fractura de integración que ningún llamamiento ministerial a la calma resuelve por sí solo. La pregunta que la clase política francesa evita formular en voz alta es la más pertinente: ¿cuántos dispositivos de este calibre puede sostener el Estado antes de que la sociedad exija respuestas estructurales en lugar de operativos reactivos? El dato importa más que el ruido: 266 detenidos y un muerto en 2022 no fueron un accidente; fueron una señal que el aparato estatal prefirió gestionar antes que analizar.

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