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Francia busca más fondos para frenar el ébola en la RDC

Jean-Noël Barrot dijo en Bunia que propondrá nuevos recursos humanitarios en las próximas discusiones presupuestarias. El brote ya suma 8.376 casos y 4.042 muertos confirmados, y expone el costo de llegar tarde a una crisis sanitaria.
Imagen generada con IA
Internacionaldomingo 4 de octubre de 2026

Francia llevará a sus próximas discusiones presupuestarias la propuesta de asignar más recursos humanitarios para apoyar la lucha contra el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), dijo el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, durante una visita a Bunia, en la provincia de Ituri.

Bunia es el epicentro de la epidemia, declarada el 15 de mayo. Barrot afirmó que el ébola puede parecer «algo lejano o distante para algunos responsables políticos» franceses, pero advirtió que la situación puede «evolucionar muy rápidamente».

«Nuestra responsabilidad es evitarlo, impedir esos rebrotes y dotarnos de los medios necesarios para lograrlo, tanto para proteger a los congoleños como a los franceses», dijo. También subrayó que su presencia en Bunia buscaba testimoniar el apoyo de Francia y anunciar la intención de reforzarlo para acabar con la epidemia.

El ministro elogió a las autoridades congoleñas por «contener esta epidemia» y evitar su propagación más allá de sus fronteras. Además, visitó un centro de acogida para víctimas de violencia sexual relacionada con el conflicto que azota al este congoleño desde hace años, y mantuvo intercambios con la población, autoridades locales y ONG que trabajan sobre el terreno.

Barrot se reunió el viernes en Kinsasa con el presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, con quien abordó la respuesta a la epidemia. Según el último balance de las autoridades congoleñas, actualizado al 1 de octubre, el brote ha dejado 8.376 casos y 4.042 muertos confirmados.

La tasa de letalidad global se sitúa en el 48,3 %. Además, 2.182 pacientes se han recuperado y 869 se encuentran hospitalizados o en aislamiento. La epidemia afecta a 63 zonas de salud de siete provincias: Ituri, Tshopo, Bas-Uélé, Haut-Uélé, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Ubangi del Sur.

El dato importa más que el ruido: este brote es el segundo más mortífero de la historia a nivel global, aunque sigue lejos del más grave, registrado entre 2014 y 2016 en África occidental, con 28.000 contagios y unos 11.000 muertos. También se propagó a la vecina Uganda, donde la OMS declaró el 26 de agosto el fin del brote tras 20 contagios confirmados, incluidos 15 importados de la RDC, y dos muertos.

La lectura política es clara. Cuando una crisis sanitaria escala hasta requerir más recursos presupuestarios, el costo de la demora termina recayendo sobre los contribuyentes y sobre la capacidad de reacción de los Estados. Conviene mirar los incentivos: la prevención suele ser menos costosa que la emergencia, y la coordinación internacional rinde más cuando aún hay margen para contener la epidemia.

En ese sentido, el apoyo anunciado por Francia refleja una verdad incómoda pero necesaria: la seguridad sanitaria también forma parte del orden internacional. Si las instituciones públicas no sostienen esa respuesta a tiempo, la factura no se limita a África central. Se extiende por rutas comerciales, fronteras porosas y sistemas de salud que luego deben absorber el golpe.

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