Casi tres décadas después de que se hallaran miles de huesos y fragmentos óseos en la finca de Herb Baumeister, presunto asesino serial de Indiana, la investigación vuelve a abrirse. El forense del condado de Hamilton, Jeff Jellison, lidera la revisión del caso y ha puesto en duda la sinceridad de un testigo central.
«He tenido la oportunidad de hablar con Mark Goodyear un par de veces», declaró Jellison a Fox News Digital. «La primera pregunta que le haría es: ¿está listo para ser honesto conmigo? Porque en las conversaciones que hemos tenido, no lo ha sido. Le hice preguntas cuya respuesta ya conocía, y no pasó esa prueba.»
Jellison aparece en el documental de ABC News Studios «Return to Fox Hollow: New Victims, Darker Secrets», que explora nuevas teorías sobre posibles cómplices, evidencia pasada por alto y testimonios en el caso Baumeister. La pieza continúa la docuserie de 2025 «The Fox Hollow Murders: Playground of a Serial Killer».
El forense busca determinar si Goodyear posee información que ayude a identificar a las víctimas restantes y a esclarecer cómo murieron. Goodyear nunca ha sido acusado de delito alguno relacionado con el caso y ha negado repetidamente cualquier participación en las desapariciones. Jellison fue explícito: «Hay indicios muy fuertes de que existe otro sospechoso, y no era Mark Goodyear.»
Goodyear, quien se describe como el único superviviente conocido de Baumeister, participó en la primera docuserie y relató haber sido obligado a ver en 1994 unas cintas grabadas por el presunto asesino a través de una cámara oculta. «Fue como tener una cámara pegada a algo. No podías distinguir qué pasaba, pero en el instante en que captabas un destello, te hacía gritar», dijo entonces. Según Jellison, es improbable que esas cintas, si existen, lleguen a recuperarse.
Goodyear había aceptado inicialmente otra entrevista para el nuevo documental, pero no se presentó a la cita programada, según el propio filme. Fox News Digital intentó contactarlo sin obtener respuesta.
De la finca de 18 acres que perteneció a Baumeister se recuperaron unos 10.000 huesos y fragmentos óseos calcinados o rotos. Jellison confirmó que más de 9.000 permanecen sin examinar. Según WRTV, se estima que al menos 25 personas fueron víctimas de Baumeister, quien se quitó la vida en Ontario, Canadá, en 1996, antes de que pudiera ser arrestado.
La magnitud y disposición de los restos plantea otra duda para el forense: si Baumeister actuó solo. «Siempre estuve convencido de que había más de una persona. ¿Cómo hace un solo hombre para trasladar cuerpos hasta doscientos metros a través de un bosque muy denso? Habría sido una tarea muy difícil», señaló.
Jellison comparó la escala del esfuerzo de identificación con la recuperación de restos tras los atentados al World Trade Center. Explicó que muchas de las víctimas carecían de vínculos familiares cercanos y estaban marginadas socialmente, por lo que algunas familias podrían ignorar aún hoy que un pariente desapareció o que sus restos terminaron en Fox Hollow Farm. «Treinta años han pasado desde que se recuperaron estos restos. Potencialmente, los padres ya fallecieron, y quizá no había hermanos», reflexionó.
El caso ilustra algo más que una curiosidad criminal: revela cuánto tiempo puede tardar una institución estatal en cumplir su función más básica, poner nombre a los muertos, cuando las víctimas pertenecen a comunidades marginadas y sin poder de presión. La lentitud no es anecdótica; es el costo de treinta años sin prioridad presupuestaria ni política.
Que el forense cuestione públicamente la honestidad de un testigo, sin acusarlo formalmente, marca también un límite institucional saludable: la sospecha se comunica, pero la imputación exige pruebas. En un país que discute con frecuencia los límites del debido proceso, Fox Hollow recuerda que la justicia lenta, cuando respeta esa distinción, sigue siendo preferible a la justicia apresurada.



