Estados Unidos y Paraguay confirmaron que actores vinculados a China lograron infiltrar sistemas estatales paraguayos, según informaron ambos gobiernos tras actividades conjuntas de revisión de ciberseguridad sobre las redes oficiales del país sudamericano. El Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación de Paraguay precisó que la detección se produjo durante esas actividades orientadas a fortalecer la seguridad digital y proteger información sensible, aunque no especificó qué sistemas resultaron comprometidos.
El antecedente más documentado data de finales de septiembre de 2024, cuando otra revisión conjunta permitió identificar la infiltración de Flax Typhoon, red de ciberespionaje asociada directamente al régimen chino con historial de ataques a entidades públicas en Taiwán. Microsoft ya había advertido en 2023 sobre la existencia y el alcance de ese grupo, señalando que se enfocaba en docenas de organizaciones taiwanesas con fines de espionaje.
El presidente Santiago Peña vinculó los ataques a la relación diplomática entre Paraguay y Taiwán, alianza que se mantiene desde 1957 y que constituye la única de ese tipo en América del Sur. China reclama la soberanía sobre Taiwán y considera cualquier vínculo con la isla una afrenta a su política de «una sola China». El patrón que emerge —ataques dirigidos sistemáticamente a aliados de Taiwán— refuerza la lectura de que las herramientas cibernéticas operan hoy como instrumentos de presión geopolítica.
En ese contexto de cooperación bilateral más amplio, Washington había destinado en junio de 2024 una inversión de USD 3,1 millones para fortalecer la protección de las fuerzas militares paraguayas y robustecer los mecanismos de defensa ante eventuales ciberataques. Ambos gobiernos reiteraron en su declaración conjunta el compromiso con un entorno digital seguro y resiliente, e incluyeron auditorías periódicas, capacitación de equipos técnicos e intercambio de información entre las acciones emprendidas.
La dimensión económica no es menor. Las exportaciones de carne vacuna paraguaya superaron los USD 2.095 millones en 2025, con Estados Unidos y Taiwán entre los principales mercados de destino. La seguridad de los sistemas que sostienen esas cadenas productivas y logísticas tiene, por tanto, un valor comercial directo y mensurable.
El presidente Peña destacó en reiteradas ocasiones la alianza con Estados Unidos, a propósito de la conmemoración de los 250 años de la independencia estadounidense, subrayando valores compartidos de libertad, igualdad y derechos humanos. Paraguay figura entre los principales aliados de Washington en la región, vínculo que se traduce en cooperación para la seguridad, la defensa y el desarrollo tecnológico.
Conviene mirar los incentivos. Beijing no necesita desplegar tropas para castigar a Asunción por su lealtad a Taiwán: le basta con comprometer las redes que sostienen el aparato estatal y las cadenas de exportación. La respuesta paraguaya —abrir sus sistemas a auditoría conjunta con Washington y aceptar inversión en defensa cibernética— es exactamente el tipo de alineamiento estratégico que Beijing busca desincentivar. El dato importa más que el ruido: cada intrusión detectada y publicada eleva el costo reputacional del régimen chino y refuerza el argumento de que la cooperación con democracias de mercado produce resultados concretos donde el aislamiento solo produciría vulnerabilidad.



