El sueño argentino duró hasta el minuto 106. Un remate de Ferran Torres, precedido de un toque de cabeza de Nico Williams tras un centro de Pedro Porro, le dio a España el 1-0 definitivo en la final del Mundial 2026 y sentenció la suerte de la Albiceleste en la prórroga.
El equipo de Luis de la Fuente dominó el encuentro de principio a fin, según la crónica de la agencia EFE, aunque sin concretar hasta ese tanto tardío. Argentina resistió durante los noventa minutos reglamentarios y obligó a España a resolver en el tiempo extra.
El título es el segundo de España en su historia en una Copa del Mundo.
Las reacciones del fútbol argentino
Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), fue el primero en tomar la palabra. «De pie, Argentina, con la cabeza en alto», escribió en X apenas terminó el encuentro. En el mismo mensaje agradeció al plantel «haber dejado todo de principio a fin, por representar a un país entero con el corazón y por permitirnos volver a soñar». Tapia se dijo «orgulloso de este plantel, del cuerpo técnico, de los colaboradores y de toda la gente».
La cuenta oficial de la selección argentina sumó su propio mensaje: «Gracias infinitas, muchachos. No alcanzan las palabras para agradecerles cómo defendieron la camiseta. Nos hicieron llorar, gritar y, sobre todo, volver a creer. ¡Son eternos!».
Una publicación aparte estuvo dedicada a Lionel Messi, quien rompió en llanto al término del partido. «Tus lágrimas son las nuestras, capitán. Nos diste las alegrías más grandes de nuestras vidas. Gracias por la entrega, por la magia y por dar la vida hasta el último segundo. ¡Te amamos para siempre, Leo!», escribió la cuenta oficial de la Albiceleste.
La Liga Profesional de Fútbol de Argentina calificó la competición de «Mundial inolvidable» y anticipó, sin precisar fechas ni contexto, que «habrá revancha».
Lo que queda cuando el marcador habla
El fútbol, como pocas disciplinas, comprime en noventa —o en este caso ciento seis— minutos la tensión entre la expectativa colectiva y el resultado objetivo. Argentina llegó a esta final como vigente campeona del mundo y con Messi como capitán en lo que todo indica es su último torneo de esta magnitud. Perder en la prórroga, ante un rival que dominó el juego, no es derrota por abandono: es derrota en el límite.
Conviene mirar los incentivos. El ciclo que arrancó en Qatar 2022 entregó a Argentina un título histórico y, cuatro años después, una final. Ese rendimiento sostenido no es ruido: es señal de una estructura deportiva que funciona. El dato importa más que el ruido del duelo inmediato. La historia sugiere cautela ante los epitafios prematuros: selecciones y generaciones que parecían cerrar un capítulo han reabierto otros. Lo que sí cierra, con toda probabilidad, es una era asociada a una figura irrepetible. Las lágrimas de Messi en la cancha son el mejor resumen de lo que estuvo en juego.



