España dominó de principio a fin su semifinal del Mundial frente a Francia y se clasificó para la final, que se disputará el próximo domingo en el MetLife Stadium de Nueva York. El partido, jugado en el Dallas Stadium, terminó con dos goles para La Furia Roja y ninguno para Les Bleus, que no encontraron respuesta ante la solidez defensiva y la circulación de balón española.
El primer tiempo comenzó con un episodio decisivo: a los 20 minutos, Lucas Digne derribó a Lamine Yamal dentro del área. El árbitro Iván Barton señaló penal y Mikel Oyarzabal lo convirtió para poner el 1-0. Francia intentó reaccionar, pero una lesión muscular de William Saliba —reemplazado por Maxence Lacroix, del Crystal Palace inglés— complicó su estructura defensiva. Dani Olmo estuvo cerca de ampliar la ventaja, aunque no logró concretar. La marca máxima del primer tiempo en Telefe fue de 25,8 puntos.
En la segunda etapa, Manu Koné ingresó en lugar de Adrien Rabiot, que estaba amonestado. A los 13 minutos del complemento, Pedro Porro sentenció el encuentro: recibió una pared de Dani Olmo y quedó solo ante Mike Maignan para marcar el 2-0. Yamal anotó un tercero, pero el tanto fue anulado por posición adelantada. Kylian Mbappé buscó el descuento en varias ocasiones sin éxito.
España llega a la final habiendo recibido un solo gol en todo el torneo. Su camino incluyó un empate sin goles ante Cabo Verde, victorias ante Arabia Saudí (4-0), Uruguay (1-0) y Austria (3-0) en la fase de grupos y dieciseisavos, y triunfos ante Portugal (1-0) y Bélgica (2-1) en las rondas eliminatorias. Su rival en la final saldrá del cruce entre Argentina e Inglaterra.
Francia, por su parte, había llegado a la semifinal con 16 goles a favor y apenas dos en contra. Sus victorias sobre Senegal (3-1), Irak (3-0), Noruega (4-1), Suecia (3-0), Paraguay (1-0) y Marruecos (2-0) la perfilaban como una de las favoritas al título.
El partido en las pantallas argentinas
Telefe fue el único canal de televisión abierta en transmitir el partido. La emisión especial arrancó pasadas las 14.40 con un piso de 10 puntos y una previa conducida por Sofi Martínez, Grego Rosello, Maxi López y Claudio Turco Husaín. A las 15.10 tomaron la conducción Pablo Giralt y Juan Pablo Varsky; el segmento alcanzó un máximo de 14,1 puntos, liderando toda la televisión en su franja.
El partido arrancó con un piso de 18 puntos en Telefe. Con el gol de Oyarzabal, el rating trepó a 23,5; con el segundo tanto de Porro llegó a 27 puntos. La marca máxima del encuentro fue de 30,5 puntos, y fue seguido por más de 1.930.000 individuos solo en el AMBA, según las nuevas métricas de Ibope. DSports, en el cable, alcanzó un pico de 10,8 puntos durante el primer tiempo.
El dato importa más que el ruido. Estas cifras son infrecuentes para una tarde de semana y confirman que el fútbol internacional de alto voltaje —cuando España o Francia están en juego— moviliza audiencias que la programación habitual no logra ni aproximarse a replicar: Cuestión de peso alcanzó apenas 3,1 puntos de pico, y el resto de la competencia se movió entre 0,1 y 1,6 puntos.
Conviene mirar los incentivos. La televisión abierta, que enfrenta presión estructural de las plataformas digitales, encuentra en los grandes eventos deportivos su argumento más sólido de supervivencia. El Mundial no es solo un torneo; es, para los canales, el recordatorio de que la audiencia masiva todavía existe cuando el contenido lo justifica.



