El precio del petróleo revirtió buena parte de la caída de la jornada anterior tras una nueva escalada de tensiones en Medio Oriente. Los futuros del crudo Brent saltaron 3,16% hasta US$ 85,65 el barril, mientras que el WTI negociado en Nueva York avanzó 4,72% hasta US$ 83,02 el barril.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que, a las 5:45 p.m. ET, «fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lanzaron múltiples misiles balísticos desde Irán en un intento de ataque sorpresa contra fuerzas de Estados Unidos con base en Medio Oriente». Según Centcom, todos los misiles iraníes fueron interceptados con éxito.
En paralelo, fuerzas de Estados Unidos y Arabia Saudita atacaron «múltiples sitios logísticos y de armas de terroristas» en el este de Irak, en represalia por más de 30 ataques con drones registrados en los últimos tres días por parte de «terroristas alineados con Irán», según el mismo comunicado del Centcom.
El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) emitió además un aviso de «actividad sospechosa» en el mar Rojo, tras el reporte del capitán de un buque cisterna que escuchó una explosión mientras transitaba por el sur de esa vía marítima. El incidente ocurrió el lunes y el aviso fue publicado el martes.
Expertos han señalado que los ataques hutíes contra infraestructura de producción, almacenamiento y puertos petroleros podrían interrumpir el suministro en la región. Los ataques hutíes contra instalaciones petroleras sauditas también elevan las preocupaciones sobre la oferta.
Thomas Naeter, analista de Mercados Capitaria, describió la dinámica con precisión: «El mercado continúa internalizando un patrón de pausas seguidas de nuevas escaladas, reduciendo las expectativas de una desescalada definitiva del conflicto».
La volatilidad llega en un momento sensible para Chile: Enap está próxima a anunciar los precios referenciales de combustibles, y el gobierno anticipaba un alza «leve». La nueva presión alcista sobre el crudo podría complicar ese pronóstico.
Conviene mirar los incentivos. Cada escalada en el Golfo y el mar Rojo no es solo un evento geopolítico: es un impuesto silencioso que recae sobre consumidores y cadenas productivas en todo el hemisferio. La historia sugiere cautela ante quienes minimizan el riesgo de contagio económico cuando el conflicto parece «contenido». El patrón que describe Naeter —pausas seguidas de nuevas escaladas— es precisamente el más costoso para los mercados de materias primas: mantiene la prima de riesgo elevada sin ofrecer la claridad que los agentes económicos necesitan para planificar. Mientras Irán conserve la capacidad y la voluntad de proyectar fuerza, y mientras el mar Rojo siga siendo escenario de hostigamiento, el precio del crudo seguirá siendo rehén de decisiones tomadas en Teherán, no en los grandes centros financieros.

