El Pentágono publicó el 8 de agosto de 2026 un nuevo lote de 41 archivos sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI), compuesto por más de una docena de videos, tres imágenes y una veintena de documentos PDF. El archivo más antiguo data de 1953; el más reciente corresponde a este año. La liberación forma parte de un proceso progresivo anunciado por el Departamento de Defensa: el primer lote de 161 archivos se había subido al sitio oficial el 8 de mayo.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó que el departamento continuará publicando documentos adicionales en futuras entregas, lo que mantiene abierta la expectativa tanto en la comunidad científica como en el público general.
Esferas, trayectorias y testimonios
Entre los materiales más comentados figura un video captado sobre el Golfo de Omán en 2021. La grabación muestra una «esfera fría» oscura con un diámetro aproximado de 1,2 metros que se desplaza de manera irregular. Según el informe oficial, el comportamiento del objeto no se ajusta a ningún fenómeno natural conocido.
Un segundo video, grabado en 2025 por una cámara con sensor militar estadounidense en una ubicación no especificada de Oriente Medio, muestra una esfera desplazándose en línea recta sobre una zona residencial urbana. La estabilidad de la trayectoria, según los analistas, descarta explicaciones convencionales como drones o aves.
En imágenes del Océano Pacífico de 2019, una esfera negra aparece y desaparece de manera intermitente. La grabación fue capturada con un dispositivo portátil, lo que introduce un movimiento tembloroso, pero la naturaleza del objeto permanece sin explicación.
El lote incluye también el testimonio de un expiloto militar recogido por el FBI. En octubre de 2023, durante un vuelo entre Boston y Dublín, el piloto reportó haber visto luces blancas que aumentaban de intensidad antes de desvanecerse, fenómeno que se repitió entre la medianoche y las 3 de la madrugada. Según el relato, las luces cambiaban de posición —algunas estáticas, otras en línea recta, con cambios de dirección— y el piloto aseguró haber presenciado sucesos similares al menos diez veces desde su primer avistamiento.
Los documentos adjuntos incluyen análisis de organismos como el FBI y el Centro de Interpretación Fotográfica Naval de Estados Unidos. Las tres imágenes del lote son representaciones gráficas basadas en relatos de primera mano, no fotografías ni videos reales. Una de ellas ilustra un gran triángulo oscuro con luces redondas en cada vértice, inspirada en un encuentro reportado por dos exmilitares en el verano de 2011.
Cambio institucional, no solo curiosidad
Conviene mirar los incentivos detrás de esta apertura. En 2022, el Congreso celebró sus primeras audiencias sobre ovnis en cinco décadas, señal de que la demanda de transparencia dejó de ser marginal para convertirse en presión legislativa real. El término FANI —más amplio que OVNI porque abarca objetos detectados en tierra y bajo el agua, no solo en el aire— refleja esa evolución institucional.
El dato importa más que el ruido: ninguno de los archivos publicados hasta ahora ofrece una respuesta definitiva sobre el origen de los objetos. Lo que sí queda claro es que el aparato de defensa estadounidense ha decidido gestionar la narrativa de manera activa, publicando de forma progresiva en lugar de aguardar a que filtraciones o audiencias congresionales marquen el ritmo. Esa decisión tiene consecuencias para la credibilidad institucional y para el debate sobre qué información merece ser pública desde el primer día.



