A seis días de que el juez federal Brian Cogan dicte sentencia a Ismael «El Mayo» Zambada en Brooklyn, la fiscalía de Estados Unidos presentó un escrito —fechado el 13 de julio de 2026— que reconstruye el perfil criminal del cofundador del Cártel de Sinaloa en los meses previos a su captura el 25 de julio de 2024.
Entre los crímenes enumerados en el documento destaca uno por su carácter familiar: Zambada ordenó asesinar a su propio sobrino, Eliseo Imperial Castro, alias «El Cheyo Ántrax», de 40 años. El motivo, según la fiscalía: Imperial Castro cobraba deudas a nombre de su tío sin autorización y para su propio beneficio.
La ejecución
La tarde del 30 de mayo de 2024, minutos antes de las 15:00 horas, dos vehículos interceptaron a Imperial Castro cuando conducía una camioneta Chevrolet Colorado blanca sobre la Carretera Internacional México 15, a la salida sur de Culiacán, cerca del panteón Jardines del Humaya. Los asesinos impactaron el cofre, las puertas y el parabrisas, lo obligaron a detenerse y le dispararon en la cabeza. Las autoridades de Sinaloa recogieron en el lugar cerca de 40 casquillos percutidos de cuernos de chivo; al menos tres disparos impactaron en su rostro.
Quién era el Cheyo
Eliseo Imperial Castro no era un operador periférico. Era sobrino de El Mayo por línea materna —su padre, Eliseo Imperial López, era hermano de una de las esposas de Zambada García— y esa cercanía lo colocó desde joven en el círculo más íntimo del capo. Fue uno de los cofundadores de Los Ántrax, el brazo armado que El Mayo creó en 2008 para proteger a su familia y ejecutar sus órdenes más delicadas, junto a José Rodrigo Aréchiga Gamboa, alias «El Chino Ántrax».
El grupo se distinguía por su brutalidad, sus tácticas militares y un anillo de calavera con brillantes que portaban sus miembros. En 2016, la OFAC —la Oficina para el Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos— sancionó al Cheyo por narcotráfico y lavado de dinero. En mayo de 2022, un tribunal del Distrito Sur de California lo acusó formalmente de traficar metanfetamina, cocaína y marihuana, además de lavado de activos. Para 2023 era considerado el último cabecilla activo de Los Ántrax.
Tras la captura de El Chino Ántrax en Ámsterdam en diciembre de 2013 y su muerte en Sinaloa en mayo de 2020, el Cheyo había asumido el liderazgo del grupo. También había sido escolta personal de Ismael Zambada Imperial, alias «El Mayito Gordo», hasta la detención de este en noviembre de 2014.
La versión que cambió
En un principio circuló la hipótesis de que el crimen era obra de Los Chapitos, la facción liderada por los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán, que mantenía una disputa territorial creciente con la facción de El Mayo. Esa lectura tenía lógica: Los Ántrax eran enemigos declarados de Los Chapitos. Sin embargo, el 12 de septiembre de 2024 el periodista Keegan Hamilton dio a conocer un documento oficial del fiscal Breon Peace al juez Cogan que revelaba que fue el propio El Mayo quien ordenó la ejecución.
Lo que el dato revela
El caso ilustra con precisión la lógica interna de las organizaciones criminales: la lealtad familiar no cancela la disciplina del cartel; la traición económica —cobrar sin autorización— se paga con la vida, incluso si el deudor es sobrino del jefe. Conviene mirar los incentivos. El escrito de la fiscalía no es un ejercicio retórico: es el argumento con el que el gobierno de Estados Unidos pedirá al juez Cogan la pena máxima para Zambada. El dato importa más que el ruido en torno a la captura de julio de 2024 y las disputas sobre cómo ocurrió. Lo que queda sobre la mesa es un expediente que documenta crímenes hasta dos meses antes de que el capo pisara suelo estadounidense, y una sentencia que definirá el precedente para futuros procesos contra líderes del crimen organizado mexicano en cortes federales norteamericanas.



