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Oriente Medio y África

El Ejército israelí contradice a su ministro de Defensa en directo

Katz anunció en un programa de televisión la destitución del jefe del Comando Central en Cisjordania; el Estado Mayor respondió que la decisión no fue coordinada y que no hay cambios previstos.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricalunes 3 de agosto de 2026

El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció la noche del domingo la destitución del general Avi Bluth, jefe del Comando Central israelí con jurisdicción sobre Cisjordania, durante una emisión en vivo del programa «Patriotas» del Canal 14. Horas después, un portavoz del Ejército desmintió públicamente el anuncio.

«El jefe del Estado Mayor no tiene intención de modificar los cargos de los comandantes clave de las Fuerzas de Defensa de Israel en estos momentos delicados», señaló el comunicado castrense, que precisó además que, si tal decisión fuera adoptada, correspondería al jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, tomarla y aprobarla «de acuerdo con los protocolos requeridos». El papel del Ministerio de Defensa, subrayó el texto, se limita a ratificar el nombramiento, no a iniciarlo.

El choque institucional tiene un trasfondo concreto. Según distintos medios y analistas militares israelíes, la tensión entre Katz y Bluth escala desde que este último apeló en varias ocasiones la decisión del ministro de no renovar una orden de arresto contra Tal Yinon Dardik, colono y activista de extrema derecha señalado como sospechoso de participar en una incursión en la comunidad palestina de Khirbet Humsa en marzo. El diario Haaretz informó que Katz visitó a Dardik en su centro de detención la semana pasada, y que 13 legisladores de derecha miembros del Knéset exigieron su liberación.

Testigos relataron al mismo diario que durante la incursión en Khirbet Humsa se produjeron agresiones físicas y sexuales, amenazas de asesinato y violación, sustracción de ropa, esposamiento de residentes, golpes, agua fría arrojada sobre personas y robo de ganado y objetos de valor.

Katz indicó que Bluth sería reemplazado por Bar Kalifa, descrito por medios israelíes como una figura aún más radical. El anuncio fue hecho en el programa del Canal 14, caracterizado como ultraderechista y afín al primer ministro Netanyahu.

La secuencia es reveladora de una fractura que va más allá de una disputa de protocolo. Un ministro civil anuncia en televisión la remoción de un alto mando militar sin coordinar con el jefe del Estado Mayor: eso no es un desliz de comunicación, es una pugna por el control efectivo de la cadena de mando en uno de los teatros más sensibles del conflicto. El Ejército, al responder en pocas horas con un comunicado formal, dejó en claro que no acepta ser desplazado de sus atribuciones institucionales.

Conviene mirar los incentivos. La disputa de fondo —si se renueva o no una orden de arresto contra un colono acusado de graves delitos— ilustra las tensiones que atraviesan al gobierno israelí entre sus compromisos de orden interno y las presiones de sus socios de coalición más radicales. El dato importa más que el ruido: cuando un ministro de Defensa debe recurrir a un programa de televisión para anunciar destituciones, la autoridad del aparato civil sobre el militar está siendo disputada, no ejercida.

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