El Ejército Nacional de Colombia, a través del Comando de Reclutamiento y Control Reservas (COREC), abrirá el próximo 1 de agosto el proceso de incorporación para el tercer contingente del servicio militar de 2026. La convocatoria está dirigida a hombres y mujeres colombianos de entre 18 años y un día antes de cumplir los 24.
Los aspirantes deberán registrarse en la plataforma oficial incorporacion.libretamilitar.mil.co y luego acercarse al distrito militar correspondiente para continuar con las etapas de selección. El Ejército informó que la orientación y el acompañamiento serán gratuitos en las 12 zonas y 60 distritos militares del territorio nacional.
En Bogotá y Cundinamarca, la Décima Tercera Brigada prevé incorporar 1.376 jóvenes: 1.223 hombres y 153 mujeres. Para ello dispondrá de personal en sus 16 unidades militares y 10 distritos militares durante agosto, con el fin de atender consultas y apoyar el proceso de inscripción.
Entre los requisitos, las mujeres interesadas deben presentar una prueba de embarazo con resultado negativo como parte del proceso médico de selección.
Bonificaciones y beneficios
Quienes sean incorporados recibirán una bonificación mensual equivalente a un salario mínimo mensual legal vigente, que para 2026 corresponde a $1.750.905. Al finalizar el servicio obtendrán una bonificación adicional para vestuario equivalente a un salario mínimo y otra de 1,5 salarios mínimos legales vigentes.
El paquete de beneficios incluye servicios de salud, atención integral, alimentación, alojamiento y dotación, así como descuentos por alianzas comerciales. Adicionalmente, los incorporados tendrán acceso a programas del SENA, capacitación para el trabajo, facilidades para educación superior, descuentos y matrícula cero para continuar la carrera militar, una línea de crédito especial con el ICETEX para reservistas de primera clase y reconocimiento del tiempo de servicio para pensión.
La lectura institucional
Conviene mirar los incentivos. Una convocatoria que ofrece remuneración equivalente al salario mínimo, acceso a salud, formación técnica y beneficios educativos representa, para miles de jóvenes colombianos sin empleo formal, una opción concreta de movilidad social. En un país donde la seguridad sigue siendo el déficit más costoso para la inversión y la vida cotidiana, fortalecer las filas del Ejército con soldados voluntarios y capacitados no es un dato menor.
El dato importa más que el ruido. Mientras el debate político en Bogotá gira en torno a reformas que expanden el gasto sin garantías de resultado, la institución castrense opera con un esquema de contraprestación directa y verificable: servicio a cambio de formación, ingreso y reconocimiento. Es el tipo de incentivo que el libre mercado y las instituciones sólidas comparten: quien trabaja, recibe. La historia sugiere cautela respecto a si el Estado colombiano honrará todos estos compromisos de bienestar a largo plazo, pero la estructura de la convocatoria apunta en la dirección correcta.



