El Buró de Estadísticas Laborales (BLS) publicó este viernes un informe que contradice las expectativas del consenso: en julio, la economía estadounidense recortó 23 mil empleos netos, frente a los aproximadamente 80 mil puestos de creación neta que los analistas proyectaban. La tasa de desempleo, sin embargo, bajó una décima hasta el 4,1 por ciento.
El contraste entre ambas cifras no es una anomalía estadística menor. Refleja una divergencia entre la población activa —que se redujo— y la destrucción de empleo asalariado. Además, los datos de meses anteriores fueron revisados significativamente a la baja, lo que amplía la señal de deterioro.
Dónde cayó el empleo
La disminución de nóminas estuvo concentrada en el sector público, ocio y hotelería, y comercio minorista. Los gobiernos locales eliminaron cerca de 60 mil empleos, casi todos en educación, un sector que muestra volatilidad estacional durante el verano. El empleo del gobierno federal también disminuyó.
El sector de ocio y hotelería cayó a su nivel más bajo en casi un año. La Copa Mundial de la FIFA, que concluyó el 19 de julio, no generó el impulso laboral que muchos analistas habían anticipado: restaurantes y bares redujeron personal.
El empleo en actividades financieras —uno de los sectores más expuestos al avance de la inteligencia artificial— registró su nivel más bajo en cuatro años.
Dónde creció
El sector privado, en conjunto, sumó 30 mil puestos por segundo mes consecutivo, liderado por salud y asistencia social. Manufactura y construcción también continuaron creciendo. Varios economistas señalan que la expansión de centros de datos está impulsando la demanda de mano de obra en construcción durante 2026, aunque la edificación de viviendas sigue limitada por las elevadas tasas de interés.
La Fed ante un dilema
El informe llega en un contexto de presiones inflacionarias y de incertidumbre derivada de la guerra con Irán. Según la fuente, los datos podrían llevar a la Reserva Federal a retrasar nuevas alzas de tasas mientras evalúa el equilibrio entre inflación y riesgos para el empleo. Los mercados reaccionaron de inmediato: los futuros de acciones avanzaron y los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron, ya que los inversores redujeron sus apuestas a un aumento de tasas en septiembre.
El sólido consumo de los hogares ha seguido alentando a algunas empresas a mantener planes de contratación, pero ese colchón podría adelgazarse si el mercado laboral continúa perdiendo impulso.
La lectura de Continente
Conviene mirar los incentivos. Un mercado laboral que pierde empleos públicos mientras el sector privado crece —aunque modestamente— no es la misma historia que una recesión generalizada. El problema es que la revisión a la baja de meses anteriores sugiere que la fortaleza mostrada a comienzos de 2026 fue, en parte, ilusoria. La Fed hereda ese ajuste estadístico justo cuando la guerra con Irán y la inflación le recortan el margen de maniobra.
El dato importa más que el ruido. Lo que el informe de julio señala con claridad es que el aparato estatal —gobierno federal y local— sigue siendo una variable de peso en las nóminas estadounidenses, y su contracción arrastra el agregado. La expansión privada en manufactura, construcción y salud apunta en la dirección correcta; la pregunta es si tendrá velocidad suficiente para compensar lo que el sector público deja de absorber.



