El gabinete del gobierno de Egipto confirmó este jueves que el incendio registrado el 29 de julio de 2026 en el puerto de Damietta fue provocado por un dron. Dos buques de gas natural licuado resultaron afectados: según la empresa de seguridad marítima Ambrey, uno es «un buque de GNL de propiedad griega y bandera de Bermudas» y el otro es «una instalación flotante de almacenamiento de GNL de propiedad de EE.UU. con bandera de las Islas Marshall».
El Ministerio de Petróleo y Recursos Minerales de Egipto precisó que las embarcaciones son «un buque de gasificación y un buque de almacenamiento atracados en el puerto de Damietta». La Autoridad Portuaria confirmó que el puerto opera con plena normalidad y que todas las terminales gestionan llegadas y salidas de buques según lo previsto.
El gabinete egipcio subrayó que «ninguna parte ha reivindicado la autoría del incidente» y que las autoridades competentes continúan las investigaciones «para determinar las circunstancias del incidente» y adoptarán «las medidas necesarias para proteger los intereses y la seguridad nacional de Egipto». Una fuente de seguridad egipcia dijo a EFE, bajo condición de anonimato, que el dron era «de origen y afiliación desconocido» y descartó que fuera lanzado por Israel, Irán o los rebeldes hutíes de Yemen.
Desde Washington, el presidente Donald Trump vinculó el ataque con Irán. Según la fuente, Trump indicó que el suceso «es más de lo mismo» en relación con los presuntos indicios que lo conectan con la guerra en curso. Sus palabras textuales, según la misma fuente: «Nos toca a nosotros golpearles. Saben que va a pasar. Nos están pidiendo que no lo hagamos». En referencia a un intento de ataque iraní contra una base militar estadounidense en Jordania, Trump agregó: «Intentaron atacarnos ayer por la noche y derribamos todos los misiles. Es nuestro turno, veremos si llegamos a un acuerdo en algún momento, pero es nuestro turno de atacarlos».
El contexto regional es de máxima tensión. La fuente señala que Arabia Saudí atacó por primera vez, en coordinación con Washington, a milicias proiraníes en Irak, después de que estas tuvieran como objetivo infraestructura energética en el reino árabe. La misma fuente apunta que, de confirmarse que la procedencia del dron sea de Irán o de algunos de sus aliados, «sería la primera vez que Egipto se ve involucrado en la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Teherán el pasado 28 de febrero».
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Conviene mirar los incentivos. El paso de Ormuz y ahora el Mediterráneo oriental concentran una presión que ya no es hipotética: infraestructura energética de bandera estadounidense fue alcanzada en territorio de un país que hasta ahora se mantenía al margen del conflicto. El dato importa más que el ruido diplomático: cada nuevo frente eleva el costo de la inacción para Washington y estrecha el margen de cualquier capital que prefiera la neutralidad.
Para el orden internacional basado en libre circulación de energía y rutas marítimas seguras, el ataque en Damietta es una señal de que el perímetro del conflicto se expande. La historia sugiere cautela ante escaladas donde el autor permanece sin identificar: la ambigüedad es, con frecuencia, la herramienta más eficaz de quienes buscan provocar una respuesta sin asumir la responsabilidad formal.

