Dos siglos de relaciones diplomáticas entre México y Francia se conmemoran con un programa que, según las cifras del anuncio oficial, reúne alrededor de 200 eventos y la participación de cerca de 250 exponentes. El calendario corre del 1 de septiembre al 29 de noviembre y abarca artes escénicas, cine, literatura, plástica, patrimonio y gastronomía.
La apertura está fijada para el 1 de septiembre en la Biblioteca Vasconcelos con la muestra «Francia-México, 200 años de relación y amistad. Resonancias, disonancias y contrapuntos», bajo la curaduría de Philippe Ollé-Laprune y Conrado Tostado, con apoyo del Acervo Histórico Diplomático y el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos. El 12 de noviembre se inaugurará «Las formas de la energía», muestra de obras emblemáticas del Centre Pompidou sobre arte cinético, Op Art y vanguardias.
En materia de patrimonio, el programa contempla exhibiciones paralelas: el Códice Boturini en la Bibliothèque Nationale de France y el Códice Azcatitlán en el Museo Nacional de Antropología. A finales de septiembre, ese mismo museo albergará el simposio internacional «Los códices: últimos avances de la investigación».
El eje literario incluye la presentación de «Tres entradas a México», de J. M. G. Le Clézio, y «Koljós», de Emmanuel Carrère, en la Feria Internacional del Libro de Monterrey. En la FIL de Guadalajara se realizará un conversatorio sobre justicia de género y el caso de Gisèle Pélicot con la presencia de los abogados litigantes Stéphane Babonneau y Antoine Camus. El festival Cervantino tendrá a Francia como invitado de honor.
En teatro destaca la adaptación de «El acontecimiento», de la Premio Nobel de Literatura 2022 Annie Ernaux: la pieza «L'événement», de Françoise Gillard y Denis Podalydès, se presenta el 1 y 2 de octubre en el Auditorio del MUAC y el 4 de octubre en el Teatro del Centro de las Artes de Monterrey. Mohamed El Khatib lleva «La vida secreta de los viejos» al Cervantino y al Festival CulturaUNAM, mientras que Émilie Rousset, del Centro Dramático Nacional de Orléans, presenta «Asuntos familiares» en el Cervantino y en el Foro Experimental José Luis Ibáñez de la UNAM.
En danza, el colectivo (LA) HORDEL recorrerá Jalisco, Guanajuato, Ciudad de México y Nuevo León con «Room with a view». Se suman «Omphalos», de Damien Jalet, y «Rave Lucid México», de la compañía MazelFreten. Las ferias del libro del Zócalo y de Guadalajara, el Festival de Música de Morelia y el gastronómico «¡Qué gusto!» completan el mapa institucional del programa.
Conviene mirar los incentivos. Un aniversario diplomático de esta magnitud moviliza presupuesto público de ambos lados —UNAM, INBAL y sus equivalentes franceses— en un momento en que el gobierno mexicano enfrenta restricciones fiscales que él mismo ha agudizado con reasignaciones discrecionales del gasto. La pregunta que el contribuyente tiene derecho a formular es si la escala del despliegue institucional guarda proporción con el beneficio cultural verificable, o si responde, sobre todo, a la lógica de la vitrina diplomática.
El dato importa más que el ruido: el intercambio cultural entre naciones con tradiciones jurídicas e intelectuales sólidas genera valor real cuando se articula desde la sociedad civil y la libre empresa creativa, no cuando depende de que dos aparatos burocráticos se pongan de acuerdo en el calendario. Los códices, Le Clézio y el Centre Pompidou merecen mejor marco que el de una celebración de Estado.



