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Delcy Rodríguez completa el desplazamiento del mando militar heredado de Maduro

A 18 días de la Operación Resolución Absoluta, la interina venezolana ejecutó 28 cambios castrenses y eliminó todo rastro de los jefes de REDI designados por el régimen anterior. El rediseño consolida un aparato de fuerza sin respaldo electoral ni constitucional.
Imagen ilustrativa
Las Américasdomingo 26 de julio de 2026

A 18 días de la Operación Resolución Absoluta, que según la fuente sacó a Nicolás Maduro del territorio venezolano, Delcy Eloína Rodríguez Gómez ejecutó una amplia recomposición del alto mando militar venezolano. Los 28 cambios de jefes castrenses confirman que el rediseño estaba estructurado de antemano y que su objetivo central era sustituir a los comandantes de las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI), las zonas con mayor poder de fuego dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Con las últimas designaciones, ya no queda ninguno de los jefes de REDI nombrados por Maduro. Rodríguez ha actuado como Comandante en Jefe de la FANB desde que asumió el interinato en enero de 2026, sin contar —como señala la fuente— con la legalidad ni la legitimidad que el artículo 5 de la Constitución venezolana reserva a la elección popular. En ese lapso, según el mismo reporte, descabezó a todo el Alto Mando Militar y reubicó piezas que responden al llamado «Rodrigato» y a Diosdado Cabello.

Las piezas clave del nuevo tablero

El mayor Carla de la REDI Capital es ahora el MG (GNB) Carlos Eduardo Aigster Villamizar, ascendido mediante la resolución 1122 del 22 de julio de 2026. Aigster controla el Distrito Capital, Miranda y La Guaira —el principal centro de poder del país— y fue sancionado el 27 de noviembre de 2024 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en el grupo de funcionarios vinculados, según ese organismo, a la represión posterior a las elecciones del 28 de julio de 2024.

En la REDI Guayana fue designado el MG (Ej) Miguel Antonio Yilales Arteaga, quien tendrá bajo su mando los estados Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro y Guayana Esequiba, zona estratégica por su condición fronteriza. Yilales pronunció en 2024 discursos de lealtad absoluta a Maduro y advirtió que no permitiría «que intereses apátridas socaven los valores de nuestros libertadores», según cita recogida en la fuente.

La REDI Oriental pasó al MG Denny Román Ferrer Sandrea, hermano menor del también MG Danny Román Ferrer Sandrea, sancionado por la OFAC el 10 de enero de 2025 bajo la Orden Ejecutiva 13692 mientras ocupaba el viceministerio del Sistema Integrado de Investigaciones Penales. La OFAC lo señaló —según la fuente— como responsable de la supervisión de unidades policiales de investigación, entre ellas el CICPC.

En la REDI Central permanece el MG Ángel Daniel Balestrini Jaramillo, designado en marzo de 2026 y sancionado por la OFAC en noviembre de 2024 junto con otros 20 funcionarios. El organismo los acusó, según la fuente, de apoyar y ejecutar órdenes de Maduro «para reprimir a la sociedad civil en su intento de declararse fraudulentamente ganador de las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio». Balestrini controla Aragua y Carabobo, dos estados centrales para el despliegue político y operacional.

En la REDI Los Andes continúa el MG (Ej) Pablo Ernesto Lizano Colmenter, designado en enero de 2026, con mando sobre la frontera con Colombia y los estados Táchira, Mérida y Trujillo.

Lo que revelan los incentivos

Conviene mirar los incentivos. Rodríguez no consolida este mando para democratizar Venezuela ni para abrir el camino a una transición ordenada: lo hace para blindar un aparato de poder que carece de origen legítimo. Que varios de los nuevos comandantes figuren en listas de sanciones de la OFAC no es un dato menor; es la señal de que el nuevo orden castrense se construye sobre los mismos cuadros que ejecutaron la represión poselectoral de 2024.

El dato importa más que el ruido. Venezuela no atraviesa una transición: atraviesa una reconfiguración de la cadena de mando dentro del mismo sistema autoritario. Para los venezolanos que eligieron a Edmundo González Urrutia —según la propia OFAC, la «inmensa mayoría» de los votantes— este rediseño militar significa que el aparato coercitivo que negó su voluntad sigue intacto, apenas con nuevas firmas al pie de las órdenes.

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