El Ejército de Estados Unidos anunció el inicio de una nueva ronda de ataques contra «objetivos militares» de Irán a las 18.45 horas del Este del jueves, lo que corresponde a las 2.15 del viernes en territorio iraní. Según el Mando Central, se trata de «la decimotercera noche consecutiva de ataques», descritos como operaciones «destinadas a hacer que Irán rinda cuentas y a reducir las amenazas que la Guardia Revolucionaria Islámica supone para la navegación mercante».
La secuencia de trece jornadas de hostilidades marca una escalada sostenida entre ambas potencias, con impacto directo sobre una de las arterias más sensibles del comercio global: el estrecho de Ormuz.
Bandar Abbas, en el epicentro
Las autoridades iraníes reportaron dos heridos en Bandar Abbas, capital de la provincia de Hormozgan, frente al estrecho de Ormuz. El vicegobernador de política y seguridad de esa provincia, Ahmad Nafisi, denunció ante la agencia estatal IRNA que «el ejército terrorista estadounidense atacó el barrio Tape Alá Akbar de Bandar Abbas por enésima vez». El director provincial de la Media Luna Roja, Mojtar Salahshur, confirmó que «la metralla ha impactado en varios edificios y ha herido a dos personas», quienes fueron trasladadas a centros médicos. Adicionalmente, un poste de luz fue dañado y un cable eléctrico se rompió, según el director general de gestión de crisis provincial, Mehrdad Hasanzadé.
Ataques en el interior
Los bombardeos no se limitaron a la costa. El subdirector de seguridad de la gobernación de Juzestán, Valiolá Hayati, informó de un ataque con misiles en las proximidades de Ahvaz, ciudad interior de esa provincia fronteriza con Irak, que «no causó víctimas ni heridos». Juzestán acumula, no obstante, el mayor costo humano del conflicto: según el propio Hayati, varios lugares en doce ciudades de la provincia han sido atacados en los últimos 14 días, con un saldo de 10 ciudadanos muertos. En la madrugada del jueves anterior, un bombardeo contra un paso fronterizo dejó dos fallecidos y once heridos.
Los ataques de esta noche alcanzaron también las ciudades de Jandab, en la provincia de Markazi próxima a Teherán, y Jorramabad, en Lorestán. Los vicegobernadores de ambas provincias, Hasán Qamari y Said Purali respectivamente, emitieron declaraciones en las que advirtieron que «expertos están evaluando la estimación exacta de las pérdidas humanas y económicas causadas».
Lo que está en juego
Conviene mirar los incentivos. Washington ha enmarcado sistemáticamente estos ataques como una operación de rendición de cuentas dirigida a la Guardia Revolucionaria y orientada a proteger la navegación mercante, no como una campaña de desgaste territorial. La distinción importa: el estrecho de Ormuz concentra una fracción significativa del tránsito global de hidrocarburos, y cualquier perturbación sostenida de esa ruta tiene consecuencias directas sobre los mercados energéticos y las cadenas de suministro internacionales.
El dato importa más que el ruido. Trece noches consecutivas de operaciones militares sin acuerdo diplomático visible sugieren que ninguna de las dos partes ha encontrado todavía el umbral que justifique una negociación. La historia sugiere cautela: los conflictos que se sostienen por inercia operativa rara vez concluyen en los términos que sus iniciadores anticiparon.

