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De la Espriella elige a Mauricio Gaona como embajador ante la ONU: señal de ruptura con la diplomacia Petro

El presidente electo designó al jurista constitucionalista con formación en Harvard, Oxford y McGill para representar a Colombia en Nueva York, con mandato explícito de «recuperar el prestigio internacional del país».
Imagen ilustrativa
Las Américasmartes 28 de julio de 2026

El presidente electo Abelardo De la Espriella anunció el 27 de julio de 2026 la designación de Mauricio Gaona como embajador y representante permanente de Colombia ante las Naciones Unidas en Nueva York. El nombramiento, comunicado por el mandatario electo a través de sus redes sociales, reemplazará a Leonor Zalabata Torres, quien ocupa el cargo durante el gobierno saliente.

De la Espriella presentó a Gaona como «jurista, académico y experto en derecho internacional, derechos humanos, democracia y derecho constitucional», y subrayó que ha construido una trayectoria «guiado siempre por el mérito, la ética y el servicio público». Según el equipo del mandatario electo, la decisión responde al propósito de «recuperar el prestigio internacional del país» mediante funcionarios con preparación técnica y experiencia en escenarios multilaterales.

El perfil de Gaona es, en efecto, inusualmente robusto para el cargo. Según la información divulgada por la administración entrante, el jurista es doctor en Derecho con especialidad en Derechos Humanos, magíster en Derecho Internacional y máster en Derecho de la Unión Europea, formación obtenida en instituciones como McGill, Harvard, UCLA y la Universidad París II Panthéon-Assas. Ha participado como conferencista e investigador en Harvard, Yale, Oxford, Cambridge, MIT, NYU, McGill, Ottawa y la Universidad Nacional de Singapur, y es autor de más que 90 publicaciones académicas. En el ámbito institucional colombiano, ha ocupado cargos como contralor nacional delegado para Gestión Pública, asesor de la Fiscalía General de la Nación y secretario privado del presidente del Consejo de Estado.

El equipo de De la Espriella también recordó que Gaona es hijo del magistrado Manuel Gaona Cruz, integrante de la Corte Suprema de Justicia asesinado durante la toma y retoma del Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre de 1985. La mención no es decorativa: ancla simbólicamente al nuevo embajador en la defensa de las instituciones frente a la violencia.

El propio Gaona respondió con una declaración pública en la que fijó el eje de su gestión. «Asumo esta alta dignidad guiado por la primacía de la Constitución, la defensa del Estado de Derecho y el compromiso inquebrantable de honrar la voz y las instituciones de la República ante las Naciones Unidas», escribió. Añadió que ejercerá el cargo con «rigor, ética de Estado y la profunda responsabilidad que exige la representación de Colombia ante el escenario internacional».

Según la administración entrante, el nuevo representante permanente tendrá la misión de impulsar consensos, fortalecer alianzas estratégicas y defender la democracia, la seguridad y los intereses del país en el organismo multilateral.

El dato importa más que el ruido. Colombia llega a este nombramiento tras años en que su silla en la ONU estuvo asociada a posiciones que generaron tensión con socios regionales y con Washington. La elección de un constitucionalista con formación en instituciones del mundo anglosajón y europeo, cuya obra más reciente —«La Constitución soy yo»— es precisamente una defensa del orden constitucional frente a lo que el autor considera amenazas, envía una señal de reorientación antes de que De la Espriella asuma el poder.

Conviene mirar los incentivos. Un embajador ante la ONU con credenciales académicas de primer nivel y un discurso centrado en el Estado de Derecho no es un nombramiento técnico neutro: es una declaración de política exterior. Para los mercados y los inversores que observan a Colombia, la señal es que la nueva administración pretende construir confianza institucional desde el primer día, comenzando por la vitrina más visible del multilateralismo global.

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