David Alonso empezó con pie derecho en el GP de San Marino de Moto2. En el Circuito de Misano, el colomboespañol fue tercero en la clasificación de las primeras pruebas y consiguió tiquete directo a la Q2, un avance frente a lo ocurrido en el pasado GP de Aragón, donde había quedado penúltimo sin un problema evidente.
El dato importa más que el ruido: en un campeonato donde cada sesión pesa, salir del fondo y meterse entre los más rápidos cambia por completo el incentivo deportivo del fin de semana. Alonso no solo mejoró su posición, sino que lo hizo con una vuelta de 1m34s275, a 188 milésimas del australiano Senna Agius, que marcó el mejor tiempo.
La lectura del viernes también pasa por el contexto. Según la nota, Alonso venía golpeado por lesiones, como la del hombro derecho, y por percances mecánicos, incluidos fallos en el sistema eléctrico en Francia y Alemania. Esta vez, en cambio, el vehículo y la salud acompañaron las ganas del piloto. En una categoría tan exigente, eso no es un detalle menor: cuando la máquina responde, el talento vuelve a tener margen para expresarse.
Misano además le trae un recuerdo especial. Allí hizo su debut en un Mundial en 2023, corriendo en Moto3, y ahora regresa con la Kalex del Aspar Team en Moto2. Conviene mirar los incentivos: un circuito que conoce bien, una práctica en la que nunca salió de los primeros 10 puestos y un boleto directo a la Q2 dibujan un escenario más favorable que el de otras fechas recientes.
Aun así, el propio desarrollo del viernes invita a la cautela. No fue su mejor registro en prácticas libres en este año, porque en Hungría marcó el mejor tiempo. Y el artículo recuerda que Alonso está acostumbrado a arrancar con el pie izquierdo en la temporada 2026. Precisamente por eso, el tercer lugar en Misano vale más como señal de orden que como promesa de victoria.
La verdadera prueba llega este sábado 12 de septiembre, cuando se disputará la Qualy 2 a las 7:05 a.m., hora de Colombia. Ahí se definirán las posiciones de carrera para el domingo, y ahí se sabrá si el buen comienzo fue el reflejo de una recuperación real o solo una foto amable de viernes.
En un deporte donde el mérito individual depende también de la fiabilidad técnica, el caso de Alonso recuerda algo básico: sin una moto competitiva y sin salud, el talento queda atado. Cuando ambas condiciones aparecen, la competencia se vuelve más justa y el resultado, por fin, depende de lo que haga el piloto. Ese es el valor del arranque en San Marino: no resuelve nada todavía, pero devuelve la posibilidad de pelear desde adelante.



