Sen. Chris Coons, de Delaware, ganó con comodidad la primaria demócrata y avanzó hacia una tercera candidatura al Senado, donde es el favorito para noviembre, según Fox News y The New York Post.
Su rival más llamativo fue E. No-Trump Hansen, antes conocido como Eric Hansen. Hansen, exejecutivo empresarial, había cambiado su nombre para reflejar su oposición a Trump y compitió con una propuesta centrada en limitar el poder presidencial, «restaurar controles y contrapesos reales» y «eliminar la corrupción y el autopréstamo», de acuerdo con su campaña.
Coons superó además a Jeff Appelhans y Mary Louve en una contienda con poco suspenso. El senador mantuvo así el control de una plaza que, según las fuentes, no envía a un republicano al Senado desde 1966.
Las fuentes también señalan que Coons es el demócrata de mayor rango en el Subcomité de Asignaciones de Defensa del Senado. Entró por primera vez al Congreso para reemplazar a entonces senador Joe Biden, quien había sido elegido por Barack Obama como compañero de fórmula.
En 2014 obtuvo su primer mandato completo y desde entonces conservó el puesto. Hansen, por su parte, había sido candidato republicano en 2024 y obtuvo la nominación del Partido Republicano en esa ocasión.
El dato importa más que el ruido. La primaria de Delaware no solo confirma la debilidad republicana en el estado, sino también una realidad más amplia: cuando una plaza está tan inclinada, la competencia interna puede volverse un teatro de símbolos más que una prueba de ideas.
Conviene mirar los incentivos. Para Coons, la ruta sigue siendo la de siempre: consolidar una maquinaria electoral en terreno amistoso y esperar que la inercia haga el resto. Para Hansen, el gesto de rebautizarse como «No-Trump» parece haber servido más como declaración política que como palanca suficiente para alterar el equilibrio de poder.



