Edición Globaljueves 3 de septiembre de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Estados Unidos

Columnista de The Washington Post pide procesar a la fuente de su propio diario por filtración sobre Irán

Marc Thiessen calificó de «traidor» al funcionario que reveló advertencias militares clasificadas sobre operaciones contra Irán, y desató una disputa pública dentro de la redacción de opinión del diario.
Imagen generada con IA
Estados Unidoslunes 31 de agosto de 2026

Una columna publicada por Marc Thiessen en The Washington Post desató una insólita disputa interna en el diario: el propio columnista pidió el procesamiento penal de la fuente que alimentó un reportaje de sus colegas en la sección de noticias.

El reportaje, publicado el domingo, reveló que altos mandos militares advirtieron al secretario de Guerra, Pete Hegseth, que operaciones prolongadas y a gran escala contra Irán podrían debilitar la capacidad de Estados Unidos para responder a amenazas dentro de su propio territorio. La información, según el texto, provenía de una edición clasificada del 14 de agosto del Secretary of Defense Orders Book, citada por fuentes anónimas familiarizadas con la evaluación.

Thiessen, excolumnista jefe de discursos del expresidente George W. Bush, escribió en X: «Quien haya filtrado esto es un traidor y debería ser procesado». La frase apuntaba directamente contra la fuente que alimentó el propio trabajo periodístico de su diario.

Josh Rogin, otro columnista de The Washington Post, respondió con una declaración institucional del periódico: «La afirmación de que dicha publicación es un delito es incorrecta e irresponsable». Thiessen contestó: «Dije quien lo FILTRÓ, Josh. ¿Entiendes que un funcionario del gobierno que filtra información clasificada a la prensa está cometiendo un delito, verdad?».

Benjamin Mullin, reportero de medios de The New York Times, calificó el episodio de inusual: «Esto es inusual: un columnista de The Washington Post pide el procesamiento de las fuentes del propio periódico». Thiessen le respondió recordando que ha mantenido esa postura durante 16 años, citando específicamente sus columnas sobre Edward Snowden y Julian Assange.

El reportaje también provocó una dura reacción del gobierno. Sean Parnell, vocero de Hegseth, escribió en X: «Publicar evaluaciones altamente clasificadas del libro de órdenes del secretario es un delito. Es una traición a las fuerzas armadas. Y buena parte de lo que están publicando es inexacto». Parnell agregó: «Por supuesto que exigimos consejo militar franco. Los desacuerdos formales son habituales. El secretario los recibe constantemente. Así se dirige un ejército real». Y remató: «Estamos en excelente forma en todo el mundo. Esta historia no trata sobre la preparación militar. Es TDS y PDS: odian más al presidente Trump y al secretario Hegseth de lo que aman a Estados Unidos».

Dan Lamothe, reportero de asuntos militares de The Washington Post y coautor del reportaje, desestimó la evaluación del Pentágono. «Verificación de hechos: el periodismo independiente no es un delito», escribió. «También resulta especialmente importante en un momento en que funcionarios de gobierno ocultan detalles clave y preocupaciones sobre una guerra que se libra en nombre del pueblo estadounidense con el dinero de sus impuestos».

El episodio expone una fractura dentro de la propia sala de opinión del diario: una columna reclama persecución penal para la fuente que alimentó el trabajo de sus colegas, mientras otra la defiende como ejercicio legítimo de periodismo independiente. Para la administración, la filtración compromete secretos militares en plena tensión con Irán y constituye, en palabras de su vocero, una traición a las fuerzas armadas. Para el diario, se trata de control ciudadano sobre una guerra financiada con dinero de los contribuyentes.

El dato importa más que el ruido: más allá de las descalificaciones cruzadas, lo que queda pendiente es si la filtración será investigada como delito, tal como exige uno de los propios columnistas del periódico que la publicó.

Más sobre Estados Unidos

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →